lunes, 10 de febrero de 2025

Reseña de la novela LOS AMIGOS DE JUNTO AL MAR (Por Valeria Rodríguez Vilela)

 Por Valeria Rodríguez Vilela

Los amigos de junto al mar no es simplemente una novela que evoca el pasado, sino un reflejo atemporal de lo que significa ser adolescente. Aunque la historia se desarrolla en otra época, sus relatos, emociones y conflictos se mantienen vigentes en nuestra realidad. Nos demuestra que, a pesar de los cambios, el amor, la amistad, la búsqueda de identidad y los desafíos de crecer siguen siendo universales.

Uno de los temas más intensos que aborda la novela es el amor en la adolescencia. Esos momentos llenos de intensidad, en los que cada detalle se siente más grande de lo que realmente es, experimentando una fuerte atracción, el deseo de comunicarse y la urgencia de iniciar conversaciones, de intercambiar palabras y de buscar cualquier excusa para estar cerca, y al mismo tiempo, el miedo inevitable al rechazo, nos recuerda que la incertidumbre es natural y que, a pesar de los nervios, lo fundamental es vivir cada experiencia plenamente. Es ese primer amor que te llena de alegría, pero también de dudas. ¿Le gustaré? ¿Diré algo tonto? ¿Me corresponde de la misma manera?

En la obra, las relaciones amorosas entre los amigos reflejan la complicidad que surge cuando comienzan a tener pareja. Mientras leía esas páginas, no pude evitar recordar que, en la actualidad, mi generación tiene un término para describir este tipo de situaciones: 2pa2. En el caso de la novela, al tratarse de un grupo de seis, podríamos llamarlo 3pa3. Este concepto se basa en la idea de enamorarte al mismo tiempo que tus amigos. Se convierte en una especie de dinámica en la que las parejas se forman casi en paralelo, compartiendo experiencias, salidas y hasta consejos sobre la relación del otro.

Sin querer spoilear, es decir adelantar los detalles de la trama, debo mencionar que la novela muestra de forma realista las relaciones de amistad: discusiones, peleas, rumores y desconfianzas surgen de nuestra inmadurez e influenciabilidad. A menudo, en esa etapa, preferimos compartir momentos con amigos en lugar de estar con la familia, porque en ellos encontramos comprensión y apoyo.

Portada y contraportada de la novela Los amigos de junto al mar.

También he notado cómo han cambiado las formas de socializar. Hoy en día, hablamos constantemente a través de mensajes, pero ¿acaso un chat puede reemplazar una conversación cara a cara? Nada se compara con el abrazo de esas personas especiales y con la conexión real que se siente al estar juntos. Un emoji, es decir un icono digital que se usa para expresar emociones, jamás podrá transmitir la calidez de una sonrisa compartida ni el valor de un momento de calidad. Los mensajes tampoco podrán sustituir las cartas en puño y letra, una llamada telefónica que te permite escuchar la voz del ser querido no sustituye una visita en la que se siente el contacto físico y la cercanía humana. La tecnología ha facilitado la comunicación, pero ha restado ese toque personal y auténtico que solo se logra en encuentros reales.

Otro aspecto interesante es el cambio en el entretenimiento. Antes, las cabinas de videojuegos nos permitían controlar el tiempo y el gasto que invertíamos en ellas; hoy, con acceso ilimitado a la tecnología, la forma de divertirse ha evolucionado notablemente. Mis abuelos y padres me comentan que era muy común salir al parque y jugar todos los días. Pero ahora, a mi edad, salir al centro comercial con mis amigas se ha vuelto muy difícil, no tanto por la falta de permiso de nuestros padres, sino debido a la creciente criminalidad que se vive en Piura.

Por otro lado, si alguna vez has sentido una conexión especial con una mascota, seguramente no olvidarás a Browi, el perro que actúa como puente para establecer amistades, este se presenta como un ser independiente que también necesita jugar, recibir caricias y, sobre todo, ser valorado. Ese vínculo incondicional, que pese a ser silencioso, habla de lealtad, compañía y protección, es algo que trasciende el tiempo.

La historia también nos transporta a los momentos mágicos de la adolescencia: el primer beso, las salidas en grupo y los inolvidables bailes en las fiestas. Recuerdo esos quinceañeros que muchos de nosotros hemos vivido, esos sábados en que la rutina se transformaba en risas, música, baile y un sentimiento colectivo. Aunque a veces no vivíamos cada experiencia en detalle, cantábamos y bailábamos como si lo hiciéramos intensamente. Esos instantes, cargados de emoción y espontaneidad, reflejan una etapa en la que el amor y la amistad se fusionan en la alegría de compartir cada vivencia.

Además, la novela aborda la promesa de superación en los estudios y la búsqueda de una vocación. Muchos adolescentes, a mi edad, enfrentamos la incertidumbre del futuro universitario, esforzándonos en academias y tomando decisiones cruciales sobre la carrera que definirá nuestra vida. Tenemos ese miedo constante de errar, que a veces olvidamos que es parte de crecer y madurar.

Por último, la migración es otro tema central en la obra. Se plasma el dolor, la incertidumbre y la soledad que puede sentir un adolescente al crecer sin la constante presencia de un ser querido. La pérdida de alguien que te cuidaba y te enseñaba a ser mejor deja cicatrices profundas, recordándonos que la búsqueda de un futuro mejor a menudo tiene un alto costo emocional.

Si buscas un libro que te invite a reflexionar sobre tu propia vida y te transporte a esos momentos inolvidables de la adolescencia, te invito a leer “Los amigos de junto al mar”. Estoy segura de que te verás reflejado en sus historias y aprenderás que, aunque el tiempo pase, la esencia de esos días de descubrimiento y emoción perdura para siempre. 

Presentadores y autor, durante el lanzamiento de la novela en el auditorio del ICPNA Piura. De izquierda a derecha: Antonio Zeta, José Lalupú, Valeria Rodríguez, Nando Vaccaro y Alejandro Cano.




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