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(Por Nando Vaccaro Talledo – junio, 2026)
Durante muchos años elegí mis
lecturas de una manera bastante predecible. Entraba a una librería,
recorría los estantes de narrativa y terminaba llevándome novelas históricas,
sociales o de gran aliento descriptivo. Casi siempre sabía lo que buscaba. Y,
sin darme cuenta, también “sabía” lo que estaba dejando de leer.
Conocí Tinta Club del Libro gracias a las publicaciones de algunos escritores que sigo en redes sociales. Antes de suscribirme hice lo que suelo hacer cuando intento comprar algo por internet: investigar. Quise asegurarme de que se tratara de un proyecto serio y no de una promesa más en un mundo donde la inteligencia artificial hace cada vez más difícil distinguir entre lo auténtico y lo aparente. Solo cuando estuve convencido decidí pagar la membresía anual (que, además, permite tener un ahorro significativo).
No tardé en descubrir que Tinta
no vende únicamente libros. Lo que propone es otra forma de acercarse a
la lectura. Cada mes un escritor o una escritora asume el papel de
curador y escoge una obra que los suscriptores reciben sin conocer de
antemano. La incertidumbre forma parte de la experiencia. A ello se suma una
cuidada edición en tapa dura, una revista con artículos y ensayos
sobre la obra y una entrevista con el curador, además de encuentros virtuales
donde los lectores intercambian ideas e interpretaciones (y cada dos meses
un regalo especial).
Uno de los atributos que más me atrajo fue la curaduría. Siempre he pensado que uno termina leyendo aquello que confirma sus propios gustos. Es una comodidad comprensible, pero también una limitación. Cuando otro lector —y, en este caso, un escritor con una trayectoria reconocida— elige por ti, aparecen libros que probablemente nunca habrías tomado de un estante.
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Eso fue exactamente lo que me
ocurrió con Seda, de Alessandro Baricco, una de las obras propuestas
por el escritor peruano Alonso Cueto. No recibí ese libro porque me incorporé al club unas
semanas después, pero decidí comprarlo para no perder la experiencia. Descubrí
entonces una novela completamente distinta de las que acostumbro leer.
Mientras yo suelo inclinarme por narraciones extensas, de fuerte contenido
social y abundante descripción, Baricco escribe con una economía admirable:
dice poco para sugerir mucho. Cada silencio parece tener tanto peso como las
palabras.
Fue entonces cuando comprendí que
el verdadero descubrimiento no consistía únicamente en conocer un autor nuevo, sino en
enfrentarme a una manera distinta de entender la literatura. Como lector,
la experiencia me obligó a abandonar ciertas expectativas; como escritor,
me hizo reflexionar sobre el valor de la síntesis, del ritmo y de aquello que
el texto calla para que lo complete el lector.
La actual curadora es Ariana
Harwicz, una autora argentina de reconocido prestigio internacional. La obra
elegida es Apuntes del subsuelo, de Fiódor Dostoievski, una novela
que me ha dejado profundamente impresionado por su complejidad psicológica
y por la sorprendente modernidad de una escritura publicada hace más de siglo y
medio. Sobre esa lectura, y sobre las razones que hacen de Harwicz una curadora
tan interesante, escribiré en el próximo artículo.
Después de estos primeros meses,
creo que el mayor mérito de Tinta Club del Libro no está únicamente en
la calidad de las ediciones ni en la comunidad que ha logrado reunir. Su mayor
acierto consiste en devolverle al lector algo que con frecuencia pierde
cuando elige siempre desde sus preferencias: la capacidad de sorprenderse.
En una época en la que los
algoritmos nos recomiendan qué película ver, qué música escuchar y hasta
qué libro comprar, resulta extraño —y al mismo tiempo estimulante— renunciar
por un momento a esa comodidad y confiar en el criterio de otro lector.
Al final, he descubierto que leer también consiste en aceptar esa pequeña
incertidumbre. Y quizá allí resida una de las formas más auténticas de
descubrir.
Como cierre, quiero expresar mi reconocimiento
a quienes hacen posible este proyecto, en especial a Sandra Pulido Urrea,
editora principal de Tinta Club del Libro, cuya experiencia en el mundo
editorial y cultural ha contribuido a consolidar una iniciativa que hoy reúne a
miles de lectores en distintos países. Para quienes deseen conocer mejor la
historia y la filosofía detrás de este club, recomiendo la entrevista que le
realizaron hace casi un año, donde explica cómo nació la idea y el propósito de
construir una gran comunidad de lectores en América Latina.
https://peru21.pe/cultura/sandra-pulido-el-libro-digital-no-va-desplazar-al-libro-fisico/


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