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jueves, 3 de abril de 2025

REPERCUSIONES DE LA SERIE 'ADOLESCENCIA' EN NUESTRAS VIDAS (Por Nando Vaccaro Talledo)

 Por Nando Vaccaro Talledo (abril, 2024)

Adolescencia es la serie del momento, y probablemente se posicione como una gran obra cinematográfica de todos los tiempos. Es recomendable para padres, hijos, maestros y la sociedad en su conjunto. En Reino Unido la resonancia de la serie ha sido de tal magnitud, que el actual primer ministro, Keir Starmer, ha declarado que la vio con su familia y está a favor de mostrarla en las escuelas como un material audiovisual para el análisis y la reflexión. La serie no sólo se enfoca en la búsqueda del asesino de una joven y las motivaciones que tuvo para realizar el crimen; también se adentra en el mundo de los adolescentes actuales, enfrentados a la presión social, la búsqueda de identidad y la creciente influencia de las redes sociales. Uno de los temas centrales de ‘Adolescencia’ es el auge del “masculinismo” y la misoginia en las esferas online. La serie explora en detalle cómo estas ideologías radicales pueden infiltrarse en la vida cotidiana de los jóvenes, influyendo en su comportamiento y sus relaciones. En lugar de demonizar o caricaturizar, la serie muestra cómo los llamados chicos comunes pueden sentirse atraídos por estos discursos sin siquiera darse cuenta.

Calidad cinematográfica

La serie también seduce por la calidad de su producción cinematográfica. La puesta en escena alterna momentos de tensión psicológica y otros de vulnerabilidad emocional. Su propuesta artística, de grabar cada episodio con una sola cámara en un único plano secuencial es una gesta extraordinaria, si se tiene en cuenta la cantidad de personajes y cambios de locación. Los jóvenes actores, sobre todo el protagonista (interpretado por Owen Cooper) ofrecen actuaciones convincentes y naturales, capturando con precisión las complejidades emocionales de la adolescencia. Los diálogos son verosímiles y el ritmo narrativo mantiene constantemente la tensión. Además, la banda sonora se acopla a la historia con consonancia, creando una atmósfera íntima y perturbadora.

¿De qué trata la serie?

Para quienes no la han visto todavía, trataré de ponerlos en contexto, procurando no anticipar (“spoilear”) el contenido de la serie, que se puede ver en la plataforma Netflix y que se emite en cuatro capítulos. Una sinopsis genérica podría ser la siguiente:  Jamie, de 13 años, es un tranquilo chico de una familia trabajadora y afectuosa, tiene talento para el dibujo, es buen estudiante, pero no le gustan los deportes. Pasa largas horas en su habitación navegando en redes sociales. Abruptamente, la policía irrumpe en su vivienda y lo detienen porque está acusado de asesinar a una adolescente de su escuela. 

La historia le plantea a la audiencia dos preguntas elementales: la primera es si Jamie Miller, ese niño asustado y que implora por sus padres, puede ser el culpable. Y la segunda es el porqué del crimen, qué es lo que lleva a un menor a cometer un hecho atroz e irreversible. 

Un aspecto importante de la serie es que nos muestra que la visión del chico respecto de sus sentimientos es callar ante lo que siente, que un hombre no puede expresar sus emociones, sino cuando ya se ha llenado de ira a través de la violencia. La serie revela los peligros a los que están expuestos niños y adolescentes en internet: ahora la calle no es el lugar inseguro, sino las redes sociales, donde las influencias pueden moldear la identidad y el carácter de un adolescente, y el ciberbullying puede ser más encarnizado que en un ambiente presencial, porque en internet lo ve y lo sabe todo el mundo.

¿Qué significa ser un “incel”?

En la serie Adolescencia, Jamie es víctima de acoso escolar y ciberacoso, y ha sido catalogado como incel”, un acrónimo en inglés para denominar a los célibes involuntarios, es decir, a las personas que por factores ajenos a su voluntad no podrán tener relaciones sexuales. Este movimiento surgió a finales de los 90´s, a través de un fórum creado por una mujer canadiense con la intención de permitir que se desahogaran las personas que no conseguían pareja para una relación íntima. En ese sentido, se ofrecía como un espacio seguro para aquellos que no son sexualmente activos por razones diversas. Sin embargo, con el tiempo se fue poblando de hombres jóvenes que se consideran poco atractivos y han tenido relaciones fallidas, experiencias vergonzosas o han sido rechazados, y eso los ha llevado a sentir una frustración tremenda que se traduce en odio hacia hombres y mujeres, sobre todo estas últimas, al ser consideradas como responsables de su sufrimiento. Las ideas de rechazo se convirtieron en casos de extrema violencia. En 2014, el estudiante de la Universidad de California, Elliot Rodger, de 22 años y reconocido como incel, perpetró un tiroteo que causó la muerte de seis personas y dejó más de una decena de heridos. Antes de los asesinatos, había publicado un video, en el que anticipaba lo que haría, exponiendo que responsabilizaba a la humanidad por su sufrimiento, específicamente a las mujeres. Otro episodio nefasto ocurrió en Toronto, en 2018, cuando Alek Minassian mató a diez personas luego de atropellarlas con una camioneta alquilada, proclamando el hecho como el inicio de la “Rebelión Incel”.  

¿Qué es la manósfera?

Otro concepto que revela la serie es el de “manósfera” y la ideología de la masculinidad extrema. La manósfera es una red de sitios web, blogs y foros en línea que exalta la masculinidad, promueven la misoginia y tienen una fuerte oposición al feminismo. Por medio de un comentario en un post del Instagram de Jamie nos enteramos que ha sido víctima de ciberbullying y era señalado como un incel, alguien que iba a “ser virgen” por el resto de su vida. Y los pensamientos y sensaciones de frustración, odio y resentimiento que surgieron fueron los detonantes del crimen (es importante resaltar que una cosa es conocer el motivo que impulsa a una persona a quitarle la vida a otro ser humano, y otra es justificar un crimen). Los incel han encontrado un espacio en la denominada manósfera, donde confluyen grupos que suelen estar ligados a los argumentos de la extrema derecha.  

Lenguaje y simbología en redes: píldoras azul, roja y negra

Es fundamental estar al tanto que en internet el lenguaje y la simbología son muy específicos. Las alusiones a las denominadas “píldoras azul y roja” tiene su precedente en la película Matrix. En esta saga de ciencia ficción, al protagonista Neo le ofrecen estas píldoras. La azul hará que permanezca en el mundo que conoce, mientras que la roja le revelará la verdad de todo. En el mundo real, las píldoras pueden tener distintos niveles de significado según los grupos de la manósfera; pero es la píldora roja la más básica de todas, haciendo referencia a cualquier despertar político, social, cultural que una persona tenga. En concatenación con esto, también existe el concepto de la “píldora negra”, que va aún más allá de un despertar político de la realidad, porque se asume como el sometimiento a la realidad misma. Mientras que la píldora roja les revela a los hombres de la comunidad incel que en su realidad no podrán acceder a ninguna de las mujeres que desean, y no porque no lo quieran o no lo hayan intentado, sino porque se les ha negado la posibilidad de ser felices y acompañarse, lo que la píldora negra representa para los incel es que no hay marcha atrás respecto a su realidad, y creen ciegamente y con fanatismo que han sido desfavorecidos por la naturaleza y la genética. Entonces, como ellos no pueden cambiar la realidad, sólo pueden responder con violencia, que luego se transforma en autolesiones, suicidio y hasta en crímenes y masacres.

La regla del 80-20

Volviendo a la serie Adolescencia, al inicio de la investigación los policías creen que las publicaciones de los involucrados en el crimen realizadas en la red social Instagram corresponden a una amistad entre el chico y la adolescente, porque el mensaje está repleto de íconos e imágenes digitales que se les denomina emojis. Sin embargo, luego de conversar con otro adolescente, que no sólo les proporciona información sino que además les interpreta y actualiza toda la simbología con la que se comunica actualmente esta generación de adolescentes, entienden que la respuesta al post (o publicación) es parte del ciberbullying, y los emojis que se utilizaron en el mensaje señalan a Jamie como un incel. ¿Y cuáles son los emojis que aparecen? Pues, las famosas píldoras rojas, dinamita y frejoles (símbolos que la mayoría de adultos o alguien ajeno a esta esfera desconocería en cuanto a las implicancias de sus connotaciones). En la comunidad incel, la píldora roja les revela a los hombres su realidad a través de la “regla de 80 - 20”, algo que es explicado por el protagonista de la serie a la psicóloga en el tercer capítulo: que el 80 por ciento de las mujeres se sientes atraídas solamente por el 20 por ciento de los hombres. Eso quiere decir que el 80 por ciento de los hombres jamás tendrá un vínculo amoroso ni sexual con la mayoría de las mujeres, al menos no con las que ellos consideran atractivas.

Opiniones de especialistas y profesionales de la salud y la educación

Lo que le parece más interesante a la antropóloga francesa Mélanie Gourarier de la serie Adolescencia es “precisamente la ambigüedad del personaje que también lo hace banal. Es ambivalente un niño perdido que necesita a su padre, preocupado por lo que la gente piensa de él, preocupado por lo que le sucederá, pero indiferente a los efectos de sus acciones. Parece tener poco interés por las mujeres, aunque ha mirado fotografías de mujeres más o menos desnudas y se siente "trabajado" por su sexualidad. Su madre y su hermana no parecen contar. No parece comprender que ha matado a la víctima de la que habla en presente. Durante la escena de la entrevista con la psicóloga, el personaje alterna entre la manipulación, la seducción y la agresión, lo cual es representativo de la masculinidad problemática; no hace comentarios abiertamente sexistas, pero es toda su manera de ser y de pensar la que rezuma patriarcado”, precisa la antropóloga.

Ante la duda de cómo se debe abordar el comportamiento de los adolescentes, Mélanie Gourarier refiere que los padres de todas las épocas se sienten impotentes ante las prácticas de los jóvenes. Como investigadora, a ella le preocupa el modo en que se trata hoy a los jóvenes, la desconfianza hacia ellos, el que sean percibidos como necesariamente violentos y anómicos, es decir, productores de desorden, lo cual los lleva a un estado de represión y desconfianza.

Por su parte, el psicólogo español José Oteros, especialista en igualdad de género, señala que en la adolescencia se buscan espacios para encontrar respuestas a lo que piensan y sienten en esa etapa de vida, y que no son soluciones correctas sino respuestas fáciles para entender lo que les está ocurriendo, lo cual puede aumentar su frustración y agresividad.

Para el psicólogo Francisco Aguayo, especialista en masculinidad, la serie Adolescencia ha puesto en la conversación el auge de modelos de masculinidad conflictiva en la llamada manósfera. Según el licenciado Aguayo, “Los contenidos que circulan en la manósfera apelan a que los hombres no saben qué hacer frente a las mujeres y se sienten víctimas del movimiento feminista. Hay una narrativa de victimización, de competencia: los hombres se sienten amenazados por el avance y el empoderamiento de las mujeres”, precisa el psicólogo.


Es importante saber que este tipo de discursos e ideologías no está ajeno a nuestra realidad. Según el especialista, este fenómeno tiene eco en América Latina a través de movimientos como “Con mis hijos no te metas”, que nació en Perú.  Y si miramos en los países cercanos, los presidentes Milei, Bolsonaro y Trump tienen una narrativa en esta línea: contra la ideología de género, contra la diversidad sexual. Y si nos preguntamos, ¿a qué responde la proyección de estos movimientos? Una respuesta posible sería que hay un grupo creciente de hombres que se sienten amenazados, que no han sabido muy bien qué hacer o cómo reaccionar ante el empoderamiento de las mujeres. Algunos reflexionan y logran resolver; otros, no quieren renunciar a la idea de que son los proveedores y no apoyan el desarrollo profesional de las mujeres.

Y sobre otra pregunta clave: ¿cómo educar en una masculinidad sana?, Aguayo indica que es importante entender que hay distintas audiencias de hombres: están los más abiertos, que van a ser aliados, pero a la audiencia más cerrada primero hay que informarle de qué hablamos cuando hablamos de desigualdad, cuáles son las brechas, cuáles son los problemas. “¿Por qué a las mujeres les pagan salarios más bajos? ¿Por qué tienen peor salud mental? ¿Por qué sufren más violencia de género?”. Hay un gran desafío en cómo desarrollar nuevos conceptos para que se entienda, tanto en hombres y mujeres, que lo esencial radica en estar más conectados emocionalmente, escuchar más a sus parejas, ser más empáticos, e involucrarse más como padres.

Importancia de la salud mental

Los investigadores han ido tomando nota del creciente fenómeno de los incels y sus implicaciones para buscar respuestas. A raíz de la idea de las autoridades británicas de catalogar a los incels como "terroristas", una investigación de la Universidad de Swansea concluyó que el problema debía en realidad combatirse más como un asunto de salud mental que con operaciones antiterroristas. "Si queremos romper el ciclo, necesitamos brindarles apoyo de salud mental, porque si no se preocupan por sí mismos, no se preocuparán por los demás", le dijo a la BBC Andrew Thomas, psiquiatra de la Universidad de Swansea.

Según Andrew Thomas, el problema radica en que estos jóvenes, de quienes dice que con frecuencia tienen "la salud mental por el suelo", sobrestiman el atractivo físico y el poder adquisitivo de los demás, mientras subestiman otras virtudes como la amabilidad, el humor y la lealtad. "Una vez que sobrestimas mentalmente la importancia del atractivo físico para las mujeres y subestimas la influencia de la amabilidad, comienzas a buscar evidencia que confirme esa visión del mundo", agrega el psiquiatra.

De acuerdo con la Comisión para la Lucha contra el Extremismo, que es una agencia del gobierno británico que asesora e inspecciona las políticas y herramientas para combatir los extremismos, los incel tienen altas tendencias a la depresión y el suicidio, por lo cual esta problemática debe ser abordada desde propuestas educativas y una mayor cobertura en la salud mental.

Las redes sociales y los influencers

El auge en las redes sociales, y los espacios de divulgación que tienen para un adolescente los llamados “influencer”, pueden ser peligrosos porque muchos de ellos hacen apología de ideas extremas y sugerencias violentas. Los influencer para los adolescentes se pueden convertir en voces autorizadas para avalar ciertas ideologías, en una etapa en la que el ser humano, como indicada el psicólogo José Oteros, busca respuestas a tantas dudas e incertidumbre en el despertar de muchos aspectos de la vida.

Las redes sociales son el canal privilegiado donde se viralizan estos contenidos, y están logrando influir en jóvenes y adolescentes, que son los principales consumidores de esas plataformas. Un estudio publicado en Reino Unido reveló que seis de cada diez niños, de entre 11 y 14 años, han estado expuestos a contenido en línea que promueve la misoginia y otras opiniones dañinas.

La psiquiatra infantil Abigail Huertas también reflexiona sobre la serie Adolescencia, y se pregunta: “¿Qué imagen de la adolescencia estamos construyendo con historias como esta? ¿Cómo influye la serie en la percepción de las familias sobre esta etapa clave del desarrollo?”. Para la doctora Huertas, la adolescencia es un período de profundos cambios emocionales y sociales. Los jóvenes experimentan altibajos, momentos de inseguridad y búsqueda de identidad. Sin embargo, muchas narrativas actuales enfatizan únicamente el conflicto, el peligro o la soledad extrema, dejando de lado aspectos fundamentales para evitarlo, como el acompañamiento, el apoyo familiar y la resiliencia. En su libro Solo necesito que me aceptes, la especialista aborda este tema y responde las siguientes interrogantes: ¿Cómo podemos los adultos ayudar a nuestros hijos a atravesar la etapa adolescente sin miedo y sin caer en la desesperación? ¿Cómo podemos darles herramientas para gestionar sus emociones sin que se sientan perdidos o incomprendidos?

"En las consultas me encuentro con padres y madres que sienten que han perdido toda conexión con sus adolescentes", señala. Uno de los mayores retos para padres y educadores es mantener una comunicación abierta y efectiva con los adolescentes. Muchas veces, esta desconexión no surge de un rechazo intencionado, sino de la falta de espacios de escucha activa y confianza. En el mencionado libro, ella propone estrategias para fortalecer ese vínculo, fomentando el diálogo y el entendimiento mutuo. También aborda cuestiones clave como la importancia de mantener hábitos saludables, la influencia de la presión social, cómo desarrollar la autoestima y también el impacto de las redes sociales en la construcción de la identidad. La especialista señala que “Es fácil alarmarse cuando vemos representaciones extremas de la adolescencia en los medios, pero la realidad es que la mayoría de los jóvenes no están destinados al caos o la violencia. Al contrario, con el apoyo adecuado, pueden desarrollar una gran capacidad de adaptación, pensamiento crítico y creatividad”. 

Conclusiones

Hoy se habla de más temas que antes, y supuestamente se están rompiendo las barreras del prejuicio y la ignorancia. Sin embargo, para algunas familias, no es tan sencillo abrirse a la plática de varios temas necesarios en la adolescencia, como la construcción de identidad y de género, el despertar sexual, los valores y la autoestima, o el control y manejo de las emociones. Sí, estamos dejando atrás tabúes, pero, al mismo tiempo, está sucediendo algo muy grave: la exposición de nuestros niños a las pantallas.

El guionista de ‘Adolescencia’, Jack Thorne, indicó que la serie muestra un problema multifactorial, que va más allá de las redes sociales y que involucra a todos los sectores de la sociedad: familias, comunidad educativa, sector público y privado. Algunos avalan que la serie visibilice estos problemas, aunque también hay un sector que teme que la difusión de la serie propague estas ideas.

Maira Pereira, socióloga y analista geopolítica, señala que pensar que nuestros hijos están protegidos porque no salen a la calle y se quedan en sus habitaciones conectados a internet, es una imprudencia, porque los mantiene en una burbuja y expuestos a comentarios y propagación de ideologías de los llamados influencers. Por ello enfatiza en que es necesario promover entre padres e hijos espacios de comunicación y reflexión.

Por la doctora Huertas, la pregunta clave que debemos plantearnos es: ¿Qué podemos hacer como familias, docentes o profesionales de salud para influir positivamente en nuestros adolescentes? No se trata de controlar cada aspecto de su vida ni de evitarles cualquier dificultad, sino de estar presentes, marcar límites cuando sean necesarios, ofrecerles herramientas y, sobre todo, aceptarlos tal y como son. Porque la adolescencia no es sólo una etapa difícil, sino una oportunidad para crecer juntos.

Lo que realmente distingue a "Adolescencia" de otras series exitosas es su capacidad de generar conciencia. Destaca una cuestión que a menudo se pasa por alto: la influencia insidiosa de las ideologías masculinistas en los jóvenes. Pero en lugar de condenar o moralizar, nos invita a comprender, a dialogar y a educar. La serie muestra que el cambio se produce a través de la concientización, la escucha y el desafío de las normas de género arraigadas en nuestras estructuras sociales.

Adolescencia no es solo un drama más: es un llamado de atención sobre las señales de alarma que pueden pasar desapercibidas. La serie busca abrir el diálogo entre padres e hijos y poner sobre la mesa temas difíciles, pero urgentes, en una sociedad hiperconectada y, en ocasiones, peligrosamente influenciada por el mundo digital.

Fuentes

https://www.msn.com/es-pe

https://www.francetvinfo.fr/

https://www.netflix.com/

https://www.bbc.com/

https://www.fotogramas.es/

https://viapais.com.ar/

https://www.lecturas.com/

https://www.latercera.com/

 

 

sábado, 17 de noviembre de 2018

UN SISTEMA EDUCATIVO SIN EMOCIONES NI MOTIVACIÓN


Por Nando Vaccaro Talledo – Noviembre del 2018



A propósito de un artículo anterior que publiqué (“Todo tiene su tiempo y su momento”), mi amigo, el Dr. Eduardo Granda Córdova, manifestó lo siguiente: “Interesante artículo; sin embargo, la edad de inicio sexual en el Perú oscila entre los 11 y 14 años y el embarazo adolescente es una realidad (que duele) y que va en aumento. Ante esta situación ¿Cuál sería tu propuesta como educador?”
Aprovecho para agradecerle a Eduardo por leer el artículo en mi blog, y por propiciar un encuentro dialéctico, reflexivo y analítico, pues esa es la intención de este espacio. Además, ha generado un nuevo artículo.

LAS TRAMPAS DEL PROPIO ESTADO PERUANO: en efecto, el embarazo adolescente es una de las tantas "realidades" en nuestro país, entre otros problemas sociales que nos abruman a diario, y que son expuestos por los medios de comunicación cuando hay un caso llamativo (por no decir morboso), pero sin un tratamiento a fondo ni constante por parte de los mismos medios y de las autoridades e instituciones competentes, lo que en gran medida explica por qué no hay cambios positivos notorios de esta y otras vicisitudes: pobreza, analfabetismo, burocracia, narcotráfico, informalidad (en todos los ámbitos), etc.


La situación del Estado Peruano es lamentable, inconsecuente, y los sectores fundamentales, salud y educación, son los más golpeados y corroídos. Desde los nombramientos indiscriminados y el posicionamiento de personas con títulos y currículos dudosos, hasta los malos tratos, la inercia diaria, la mediocridad y falta de visión colectiva; así como también caer en la inercia de hacer las cosas por cumplir, para salir del paso, el conformismo, la negligencia, la insensibilidad son otros de los tantos males que nos aquejan como individuos y carcomen a la sociedad. Por supuesto que aquellos que no pertenecen al sector público tampoco están exentos de estas deformaciones; pero en aquél está más arraigado.


INICIO SEXUAL A TEMPRANA EDAD: en cuanto al tema del artículo anterior, es cierto, no podemos negar que el inicio sexual de los adolescentes fluctúa, por lo general, entre esas edades que menciona el Dr. Granda, situación que no se ha originado en nuestro tiempo sino que casi siempre ha sido así (sobre todo para los hombres, quienes podían tener sus enamoradas adolescentes y todavía no tener encuentros íntimos con ellas, pero buscaban la forma de iniciarse sexualmente, ya sea con mujeres adultas o en burdeles).


Sin embargo, hoy se ve más potenciado (el inicio sexual) por los estímulos visuales y auditivos a los que están expuestos los y las adolescentes, desde canciones que hablan solo de sexo y contenido en la televisión e internet muy sugestivo, que dan como consecuencia no solo embarazos precoces sino múltiples enfermedades de transmisión sexual y afecciones a la salud mental y emocional (pero también porque los niños, adolescentes y jóvenes no tienen espacios sociales para expresar y desarrollar sus potencialidades; porque, por lo general, ir al colegio es una obligación muchas veces tortuosa; porque la educación no necesariamente favorece la movilidad social –pero sí la corrupción–; porque recién cuando terminan el colegio deben elegir una carrera u oficio, descubrir su vocación, conocer el mundo, como si hubieran estado encapsulados toda la etapa escolar; porque casi nadie se pone en sus zapatos, ni los comprende, ni entiende sus cambios fisiológicos, hormonales, sus necesidades, sus dudas, sus emociones…en fin; solo nos limitamos a culparlos pero no somos capaces de ofrecerles alternativas ni soluciones).


Debemos recordar, también, que no en todos los casos se "enciende" la libido a tan temprana edad; dependerá de los factores externos y ambientales, del proceso hormonal y la canalización de estímulos de cada adolescente. No obstante, para todos los casos, hay algo crucial: la educación como sistema no está cumpliendo un verdadero rol preventivo, sensibilizador y menos motivador.

EL ENTORNO EDUCATIVO: UN REFUGIO SIN EMOCIONES NI MOTIVACIÓN: La mayoría de niños y adolescentes ven el colegio, las clases y todo lo relacionado con el entorno académico como una obligación, una exigencia, una opresión, y no como un ecosistema armonioso para encontrarse a sí mismos y encontrar sus talentos, un escenario que los ayude a descubrir sus vocaciones, expresar sus emociones, sus sentimientos; es decir, para ser felices. Esto también explica, en gran medida, que el acercamiento a los libros, el arte y la cultura cueste tanto, porque no hay una orientación adecuada para relacionar la lectura con pasar un momento agradable, experimentar emociones y sentirse bien (algo que intento hacer desde la biblioteca municipal de Chulucanas).

Entonces, en una especie de rebelión a las imposiciones, de romper las cadenas de la opresión, de huir a ese “acuartelamiento” a que son sometidos en interminables horas de clases inertes, de no sentirse escuchados ni comprendidos, el reggaetón, las bebidas, las fiestas, el alcohol, las malas juntas, los videojuegos y por supuesto el sexo son más que una tentación, porque se convierten en un escape a la enajenación y alienación en que viven.

Si el sistema educativo, y por supuesto la familia y otros entornos, se enfocaran más en las emociones, en alentar las ganas de ir concretando sueños en lugar de frustrarlos con exámenes memorísticos; si, en definitiva, los adolescentes fueran motivados y desarrollaran su propia capacidad de explorar sus talentos y crecer con sus convicciones, estoy seguro que tendrían otra visión de la vida, madurarían más rápido y no caerían en tentación tan fácilmente; sin duda, se sentirían con seguridad y confianza para comunicarse, preguntar y saber elegir (incluso si tuvieran que elegir métodos anticonceptivos).

No digo que no deban salir a reuniones o fiestas, o empezar a tomar bebidas a una edad apropiada, o tener acercamientos exploratorios previos a las relaciones sexuales (tampoco se trata de ir contra la corriente ni reprimir “nuestro lado más instintivo”, pero sí de guiarlo a través de la razón y la educación para que puedan tomar mejores decisiones). Creo que si seguimos “educando” a los niños y adolescentes como si fueran máquinas para procesar información, para dar exámenes censales, coartados todo el tiempo, sin afecto, contención ni empatía, lo más probable es que todas las nefastas cifras sigan incrementándose. Debemos dejar de ver a los niños y adolescentes como una porción estadística, como números e indicadores y acercarnos al ser humano que habita en cada uno de ellos.



viernes, 7 de septiembre de 2018

EDUCACIÓN EMOCIONAL

Por Nando Vaccaro Talledo – septiembre 2018


El gran reto y desafío que tenemos quienes estamos involucrados con en la educación y cultura es seguir trabajando y dedicando nuestro mayor esfuerzo para motivar a los niños, adolescentes y jóvenes de nuestra comunidad. En ese sentido, necesitamos acercarnos más al ser humano que está detrás de cada estudiante, a su verdadera esencia, y no atiborrarlos de información como si se tratara de máquinas de almacenamiento; para eso están los robots y las computadoras.

Las personas necesitan que las escuchemos, que las comprendamos, que les hagamos saber lo importante e imprescindible que son porque el mundo no sería lo mismo sin ellas. Las máquinas no necesitan esto; ni ser comprendidas o escuchadas, y se las puede recargar de información. A las personas, a los seres humanos, no.

Sin embargo, pareciera que los encargados de hacer los lineamientos pedagógicos no toman demasiado en consideración aspectos emocionales y sensitivos de los estudiantes, ajustando objetivos a lo meramente cognitivo, y a veces ni eso, porque diera la impresión que los propósitos están focalizados en cumplir con las pruebas censales y evitar desbarrancarse en las estadísticas.

Cumplir, trabajar por compromiso y obligación y no por dedicación, con entrega y menos por pasión. Es nuestra realidad y forma parte intrínseca, lamentablemente, de nuestra idiosincrasia. Pero también es cierto que la situación de la mayoría de los docentes es precaria, ardua y muchas veces heroica. La remuneración que reciben no es recíproca al trabajo que realizan y el contexto de trabajo es duro por las condiciones edilicias, por el desgaste físico y mental y la escasa motivación. Sumado a ello, también hay que decirlo, muchos alumnos están sometidos a circunstancias que no favorecen a su desarrollo, como la mala alimentación, distancias enormes para llegar a los colegios, un entorno familiar carente de educación, incapaces por ello de acompañar los procesos formativos, entre otros aspectos.

En ese sentido, esperemos que se cumplan los compromisos asumidos por el gobierno, y que de manera gradual, y por supuesto justa, se incrementen y nivelen los salarios, amén de acondicionar mejor los programas sociales, así como la infraestructura y equipamiento de los colegios. Con lo anterior tendremos docentes con ingresos más decentes, y por lo tanto con un nivel mayor de entusiasmo. Y ahora, ¿cómo entusiasmamos y motivamos a los estudiantes?

En una entrevista realizada en el diario El Norte de España, Begoña Ibarrola, especialista en educación emocional, señaló: “en un futuro muy cercano el profesor ya no va a impartir conocimientos, va a ser una especie de entrenador del alumno que le ayude a desarrollar sus potenciales y dar lo mejor de sí para el mundo”. Asimismo, manifestó que los conocimientos no transforman a nadie (solo aumentan la información), y lo que realmente transforma es la experiencia y las emociones; por eso, “un buen profesor, con sensibilidad, te puede cambiar la vida”.



Dentro de los valiosos aportes conceptuales de Ibarrola a la Educación Emocional, citaremos los siguientes:

-     “Un alumno puede ser brillante, pero si no sabe controlar sus nervios se queda en blanco”.
-      “En los temas de agresividad hay que tener en cuenta que la formación en valores es como una herramienta básica que los padres deben dar a sus hijos desde que son pequeños”.
-      “Si el ser humano no desarrolla la educación emocional no está completo. Este tipo de inteligencia influye en todas las áreas”.
        “Las competencias más importantes son las interpersonales e intrapersonales”.
-     “Un mal profesor sin educación emocional puede arruinarte la vida y, en cambio, un buen profesor con sensibilidad te la puede cambiar”.
-     “El desarrollo de las competencias emocionales es un factor de prevención de las adicciones, del acoso escolar  o bullying, mejora la autoestima y la salud mental en general”.

   Por su parte, Rafael Bisquerra, catedrático de la Universidad de Barcelona e impulsor de las Jornadas de Educación Emocional (JEE) concibe la educación emocional como un proceso continuo y permanente, y se debe buscar el desarrollo de la inteligencia emocional en simbiosis con los procesos cognitivos.


Es importante darnos cuenta que no se trata de desvalorizar la enseñanza académica e intelectual, sino de comprender que nacemos con emociones, que llevamos en nuestros genes cierto tipo de características que perfilan nuestro carácter, y que por lo mismo debemos saber orientar, escuchar y brindar las herramientas a los alumnos para que, por un lado se conozcan mejor a sí mismos (habilidad intrapersonal) y, por otro, se comuniquen mejor y convivan en armonía con los demás (habilidades interpersonales); solo de esta manera las capacidades académicas, las vocaciones y la inteligencia cognitiva encontrarán tierra fértil para la formación, no solo de alumnos brillantes y talentos sino, y sobre todo, de grandes seres humanos.