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sábado, 17 de noviembre de 2018

UN SISTEMA EDUCATIVO SIN EMOCIONES NI MOTIVACIÓN


Por Nando Vaccaro Talledo – Noviembre del 2018



A propósito de un artículo anterior que publiqué (“Todo tiene su tiempo y su momento”), mi amigo, el Dr. Eduardo Granda Córdova, manifestó lo siguiente: “Interesante artículo; sin embargo, la edad de inicio sexual en el Perú oscila entre los 11 y 14 años y el embarazo adolescente es una realidad (que duele) y que va en aumento. Ante esta situación ¿Cuál sería tu propuesta como educador?”
Aprovecho para agradecerle a Eduardo por leer el artículo en mi blog, y por propiciar un encuentro dialéctico, reflexivo y analítico, pues esa es la intención de este espacio. Además, ha generado un nuevo artículo.

LAS TRAMPAS DEL PROPIO ESTADO PERUANO: en efecto, el embarazo adolescente es una de las tantas "realidades" en nuestro país, entre otros problemas sociales que nos abruman a diario, y que son expuestos por los medios de comunicación cuando hay un caso llamativo (por no decir morboso), pero sin un tratamiento a fondo ni constante por parte de los mismos medios y de las autoridades e instituciones competentes, lo que en gran medida explica por qué no hay cambios positivos notorios de esta y otras vicisitudes: pobreza, analfabetismo, burocracia, narcotráfico, informalidad (en todos los ámbitos), etc.


La situación del Estado Peruano es lamentable, inconsecuente, y los sectores fundamentales, salud y educación, son los más golpeados y corroídos. Desde los nombramientos indiscriminados y el posicionamiento de personas con títulos y currículos dudosos, hasta los malos tratos, la inercia diaria, la mediocridad y falta de visión colectiva; así como también caer en la inercia de hacer las cosas por cumplir, para salir del paso, el conformismo, la negligencia, la insensibilidad son otros de los tantos males que nos aquejan como individuos y carcomen a la sociedad. Por supuesto que aquellos que no pertenecen al sector público tampoco están exentos de estas deformaciones; pero en aquél está más arraigado.


INICIO SEXUAL A TEMPRANA EDAD: en cuanto al tema del artículo anterior, es cierto, no podemos negar que el inicio sexual de los adolescentes fluctúa, por lo general, entre esas edades que menciona el Dr. Granda, situación que no se ha originado en nuestro tiempo sino que casi siempre ha sido así (sobre todo para los hombres, quienes podían tener sus enamoradas adolescentes y todavía no tener encuentros íntimos con ellas, pero buscaban la forma de iniciarse sexualmente, ya sea con mujeres adultas o en burdeles).


Sin embargo, hoy se ve más potenciado (el inicio sexual) por los estímulos visuales y auditivos a los que están expuestos los y las adolescentes, desde canciones que hablan solo de sexo y contenido en la televisión e internet muy sugestivo, que dan como consecuencia no solo embarazos precoces sino múltiples enfermedades de transmisión sexual y afecciones a la salud mental y emocional (pero también porque los niños, adolescentes y jóvenes no tienen espacios sociales para expresar y desarrollar sus potencialidades; porque, por lo general, ir al colegio es una obligación muchas veces tortuosa; porque la educación no necesariamente favorece la movilidad social –pero sí la corrupción–; porque recién cuando terminan el colegio deben elegir una carrera u oficio, descubrir su vocación, conocer el mundo, como si hubieran estado encapsulados toda la etapa escolar; porque casi nadie se pone en sus zapatos, ni los comprende, ni entiende sus cambios fisiológicos, hormonales, sus necesidades, sus dudas, sus emociones…en fin; solo nos limitamos a culparlos pero no somos capaces de ofrecerles alternativas ni soluciones).


Debemos recordar, también, que no en todos los casos se "enciende" la libido a tan temprana edad; dependerá de los factores externos y ambientales, del proceso hormonal y la canalización de estímulos de cada adolescente. No obstante, para todos los casos, hay algo crucial: la educación como sistema no está cumpliendo un verdadero rol preventivo, sensibilizador y menos motivador.

EL ENTORNO EDUCATIVO: UN REFUGIO SIN EMOCIONES NI MOTIVACIÓN: La mayoría de niños y adolescentes ven el colegio, las clases y todo lo relacionado con el entorno académico como una obligación, una exigencia, una opresión, y no como un ecosistema armonioso para encontrarse a sí mismos y encontrar sus talentos, un escenario que los ayude a descubrir sus vocaciones, expresar sus emociones, sus sentimientos; es decir, para ser felices. Esto también explica, en gran medida, que el acercamiento a los libros, el arte y la cultura cueste tanto, porque no hay una orientación adecuada para relacionar la lectura con pasar un momento agradable, experimentar emociones y sentirse bien (algo que intento hacer desde la biblioteca municipal de Chulucanas).

Entonces, en una especie de rebelión a las imposiciones, de romper las cadenas de la opresión, de huir a ese “acuartelamiento” a que son sometidos en interminables horas de clases inertes, de no sentirse escuchados ni comprendidos, el reggaetón, las bebidas, las fiestas, el alcohol, las malas juntas, los videojuegos y por supuesto el sexo son más que una tentación, porque se convierten en un escape a la enajenación y alienación en que viven.

Si el sistema educativo, y por supuesto la familia y otros entornos, se enfocaran más en las emociones, en alentar las ganas de ir concretando sueños en lugar de frustrarlos con exámenes memorísticos; si, en definitiva, los adolescentes fueran motivados y desarrollaran su propia capacidad de explorar sus talentos y crecer con sus convicciones, estoy seguro que tendrían otra visión de la vida, madurarían más rápido y no caerían en tentación tan fácilmente; sin duda, se sentirían con seguridad y confianza para comunicarse, preguntar y saber elegir (incluso si tuvieran que elegir métodos anticonceptivos).

No digo que no deban salir a reuniones o fiestas, o empezar a tomar bebidas a una edad apropiada, o tener acercamientos exploratorios previos a las relaciones sexuales (tampoco se trata de ir contra la corriente ni reprimir “nuestro lado más instintivo”, pero sí de guiarlo a través de la razón y la educación para que puedan tomar mejores decisiones). Creo que si seguimos “educando” a los niños y adolescentes como si fueran máquinas para procesar información, para dar exámenes censales, coartados todo el tiempo, sin afecto, contención ni empatía, lo más probable es que todas las nefastas cifras sigan incrementándose. Debemos dejar de ver a los niños y adolescentes como una porción estadística, como números e indicadores y acercarnos al ser humano que habita en cada uno de ellos.



miércoles, 25 de abril de 2018

INVOLUCRAMIENTO SOCIAL


Por Nando Vaccaro Talledo – Abril del 2018

El panorama de la realidad política y social de nuestro país se está caricaturizando a tal punto que, lejos de instarnos a reflexionar y tomar consciencia de por qué estamos así, la mayoría de personas se limita a reírse de las publicaciones ("memes") en redes sociales, a banalizar los actos de corrupción como si se tratara de ciencia ficción y no de hechos que, lamentablemente, acontecen; y, en el mejor de los casos, expresan su indignación a través de comentarios reiterativos y estériles en las mismas redes sociales.

¿QUE SE VAYAN TODOS?
Según los medios de comunicación, el clamor del pueblo, la voluntad social, la opinión pública exigía (y sigue pidiendo) antes de que asumiera Martín Vizcarra que “se vayan todos”, y eso significaba que renunciaran todos los funcionarios del ejecutivo y legislativo, y en la brevedad posible convocar elecciones generales. ¿Y después? Y, después, seguir votando por las mismas personas que tienen alcance mediático masivo, que tienen “presupuesto” y poder como para inscribirse con un numerito alto en un partido político y hacer campaña (que no es otra cosa que bombardear con imágenes, videos, audios y parafernalia de publicidad, y luego también están, cómo no, las “dádivas”). Es decir, la situación no variaría demasiado porque podrán cambiar de nombre los candidatos pero no de esencia, puesto que en definitiva quienes se dedican a la “vida política” son la misma clase de personas. Y entonces, ¿cómo hacemos?

INVOLUCRAMIENTO

Necesitamos entender que la patria la hacemos todos, no solo los políticos y gobernantes que, lejos de representarnos, nos traicionan incumpliendo sus labores y no legislan para la mayoría (por solo citar un ejemplo reciente, el hecho de que se haya hablado tanto tiempo de la ley que permite o no permite llevar comida a los cines es un despropósito, porque acaso si solo el 20% de la población nacional tiene posibilidad de ir a estos establecimientos, cuando verdaderamente hay otras urgencias, como las coberturas de salud o los proyectos de irrigación del Alto Piura, que pueden mejorar y hasta salvar la vida de muchas personas y animales).

TOMAR PARTE DE y SER PROACTIVOS
Involucramiento quiere decir “acción y efecto de involucrar; e involucrar (involucrarse) significa comprometerse, responsabilizarse de algo o alguien”. En ese sentido, está emparentado a otro término que describe precisamente a la persona que tiene iniciativa y es consecuente con la realización de una tarea o evento: proactividad.

Necesitamos ser ciudadanos más comprometidos, no simplemente esperar a ser parte de la democracia cuando emitimos un voto, sino estar atentos a la realidad, tomando parte de los eventos sociales de nuestro entorno y contexto, siendo proactivos y empáticos con los demás.

Nuestra educación y cultura es, por lo general en el Perú, con tendencia a la pasividad y el no involucramiento, y ello genera, en consecuencia, no solo el contagioso conformismo sino el despropósito de ignorar nuestros derechos por lo mismo que no cumplimos con nuestros deberes; deberes que en la mayoría de los casos son más morales que legales, pero que sin duda alguna son imprescindibles para crecer en sociedad.

CRECER EN SOCIEDAD
Cuando nos forman en casa y en el colegio, o recibimos la influencia de los medios de comunicación (que incluye, cómo no, las redes sociales y toda la parafernalia de internet) existe una inclinación, a veces involuntaria, de fijar la atención y todos los recursos al desarrollo de la persona, lo cual es estupendo para el crecimiento personal, pero olvidamos que somos inexorablemente seres sociales, con lo cual es una falacia hablar de progreso cuando el desarrollo de una persona no tiene su correlato en el involucramiento social.

Para que una sociedad prospere necesita, es cierto, del crecimiento y madurez de la persona; pero ese crecimiento será más viable en una sociedad con cimientos fuertes, con oportunidades, con justicia y sentido comunitario, con mentalidad generosa. El egoísmo, la envidia y la idea descabellada de que “el fin justifica los medios” llevan a los hombres a ser mediocres, y a las sociedades al atraso. Eso es lo que ha pasado en nuestro país y seguirá pasando si no nos convencemos de una vez por todas que debemos tatuarnos en el alma el concepto de involucramiento y pasar a la acción. ¡Ya!












domingo, 20 de noviembre de 2016

LA DEPRESIÓN NO ES COSA DE PERDEDORES: ES UNA ENFERMEDAD


Por Nando Vaccaro Talledo – 20 noviembre del 2016

Aunque por estos días todos los medios estén focalizando la atención de la información en el foro de APEC, no podemos –ni debemos– olvidar que la depresión no es para perdedores. Este concepto fue exclamado por la excandidata presidencial Keiko Fujimori,  hace unos días en Lima, y de inmediato propició un consecuente rechazó por parte de innumerables personas e instituciones, entre ellas la Asociación Peruana de Psiquiatría.

Para quienes hemos vivido de manera directa e indirecta los problemas y sufrimientos que acarrea la depresión nos cuesta entender cómo una lideresa política puede cometer semejante desatino. Entiendo que “en el fondo” no haya querido expresar lo que finalmente se entendió; pero, por lo mismo, los personajes públicos y de innegable poder persuasivo deben ser cautelosos y precisos en sus discursos; porque si casi medio país votó por ella, quiere decir que sus palabras pueden influenciar los actos y pensamientos de mucha gente.

RECORDEMOS que la señora Keiko Fujimori, tras varios meses de ausencia mediática, apareció para inaugurar un nuevo local partidario. En gran parte de su alocución se dedicó a criticar al actual gobierno (está en su derecho como ciudadana y política, pero eso tampoco le hace bien a la “salud mental” de la población, porque lo que se espera de una lideresa inteligente son propuestas y asertividad). Y en un momento dijo textualmente lo siguiente: “especulaban que estaba deprimida, no me conocen. Jamás. Eso es para los perdedores. Yo no me siento perdedora”.

Lo que, seguramente, ella pretendió fue desarticular los rumores que encontraban en su derrota electoral la justificación de su ausencia en la participación política activa. Pero los personajes que tienen gran injerencia y repercusión social deben sopesar lo que exponen, porque en ellos importa tanto el qué y el cómo lo dicen. Aunque su intención no haya sido querer enmarcar de perdedores a las personas que sufren de depresión, lo cierto es que eso entendimos (otro asunto a discutir es que tildar de perdedor a alguien también resulta un agravio). Sin embargo, sería descabellado pensar que la excandidata haya proferido esa frase deliberadamente, teniendo en cuenta que sus padres han padecido esta enfermedad.

 ¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN? La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo. Se calcula que afecta a unos 350  millones de personas, y es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio.


El médico psiquiatra Alberto Fernández nos alerta sobre los síntomas: “los pacientes deprimidos exhiben tristeza y/o una falta de placer por las cosas que antes disfrutaban, pérdida o aumento importante de peso, somnolencia o insomnio, conducta agresiva o apagada, fatiga, sentimiento de inutilidad, pérdida de la atención y concentración que usualmente compromete la memoria de corto plazo e indecisión”. Si a los síntomas mencionados por el médico también perduran por más de quince días pensamientos de tristeza, trágicos y de muerte, entonces debemos encender la alarma y buscar ayuda de inmediato con un profesional de la salud mental, es decir un psicólogo, psicoterapeuta y psiquiatra (la OMS señala que no siempre aparecen todos los síntomas juntos). Fuente: http://vital.rpp.pe/expertos/la-depresion-enfermedad-o-debilidad-noticia-977311.

PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA: Recordemos que el artículo 2, inciso 1 de la Constitución del Perú, dicta que toda persona tiene derecho “a la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física…”. Es decir el Estado debe salvaguardar y garantizar este derecho,  en el que se establece prioridad a la salud mental. Sin embargo, no existe una política de Estado que contemple darle  urgencia a esta creciente necesidad. En algunas provincias ni siquiera existe un psicólogo de planta, y en el mejor de los casos solo Serums que, culminado su año de servicio, dejan a muchos pacientes a mitad de tratamientos. Ni qué decir de psiquiatras, que acaso ya es difícil encontrarlos en ciudades muy pobladas.

                El Dr. Fernández señala que la depresión es “un trastorno común y un problema de salud pública”. Y nos alerta sobre las estadísticas de esta enfermedad: “Estados Unidos tiene una prevalencia en 16,2% de la población. En el Perú, solo en la ciudad de Lima, alcanza al 19% de la población. A esta alta prevalencia se suma el hecho de ser una enfermedad que de no ser tratada tiende a la cronicidad generando en el individuo deterioro en los ámbitos social, laboral y cognitivo (Problemas de atención, concentración y de memoria). Además, se calcula que aproximadamente 2/3 de los pacientes deprimidos tienen ideas suicidas y 15% se suicidan”.

DESCONOCIMIENTO E IGNORANCIA: la falta de información y los prejuicios sociales son una conjunción que genera la ausencia de empatía por parte de familiares y amistades de quienes padecen depresión. Por eso ha sido tan criticable la declaración de Keiko Fujimori, porque el mensaje que nos ha transmitido es: si alguien se deprime es un perdedor, es decir una persona floja, sin voluntad ni convicción y por lo tanto merece nuestro rechazo. Nada más absurdo y peligroso que considerar a alguien depresivo como un fracasado, porque en ese estado no se puede juzgar la capacidad volitiva de una persona. Es por ello el rechazo y preocupación manifestados por la  Asociación Psiquiátrica Peruana en un comunicado emitido el 10 de noviembre.


                En este sentido, el psiquiatra Alberto Fernández manifiesta: “Los familiares y amigos del paciente deprimido, al no conocer las características de esta enfermedad o simplemente no aceptar su existencia, intentan “animar” al paciente con frases “poco felices” como:
•    “Lo que pasa es que no pones de tu parte”.
•    “No tienes derecho a estar deprimido porque tienes todo”.
•    “Lo que te falta es voluntad”.
•    “Yo también tuve depresión y salí solo”.
•    “Esas son tonterías, en mi tiempo esto no existía”.

                Lejos de ayudar, frases como estas hunden más a una persona deprimida, la hacen sentir culpable de su enfermedad y hasta pueden conducir a la desesperación que termina en un inexorable suicidio. No todas las depresiones manifiestan los mismos síntomas ni presentan el mismo nivel de intensidad ni “martirio” al paciente, por lo que cada proceso de mejora dependerá en gran medida de cuánto la impronta psíquica y emocional de la enfermedad ha calado en el paciente, y en este proceso es esencial el apoyo y acompañamiento de los seres cercanos, quienes deben informarse para descubrir que los pacientes tienen sus “momentos”, y que no es favorable demostrar debilidad, tristeza y menos hostigamiento al pretender acelerar el proceso.

LA DEPRESIÓN NO DISCRIMINA: En la revista Somos del diario El Comercio, del pasado 12 de noviembre, la magíster en psicología Doris Argumedo nos da más luces sobre el alance de esta enfermedad: “la depresión es una condición clínica que no está bajo el control de la persona. Todos tenemos episodios de estado de ánimo bajo, falta de sueño y disminución del apetito, pero cuando estos restringen nuestra funcionalidad normal requerimos atención personalizada. Cualquiera puede caer en depresión, pero no todos tienen los recursos emocionales para sobreponerse a ella, como los son las relaciones significativas o proyectos de vida”.

LA DEPRESIÓN EN EL PERÚ: en el portal web de RPP (la sección “Vital”) nos dan un alcance sobre las crudas estadísticas de esta enfermedad, con datos otorgados por el Instituto Peruano de Salud Mental: en nuestro país es el trastorno mental más común (alrededor de 1 millón 700 mil personas la padecen); en Lima metropolitana cada 22 minutos una persona intenta hacerse daño; de cada 100 adolescentes, el diez por ciento presenta episodios depresivos; la depresión causa entre el 60 y el 80% de los suicidios. Fuente: http://vital.rpp.pe/expertos/la-depresion-es-el-trastorno-mas-comun-en-el-peru-noticia-971106


TRATAMIENTO: en el mismo informe anterior, el director general del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, Humberto Castillo Martell, “La mayoría de trastornos tienen primero una base genética. Existe una cierta predisposición en algunas personas a sufrir un trastorno o no. Luego están los trastornos asociados al estrés. Cuanto más temprano es este, más severas son las consecuencias”. Por su parte, el Dr. Fernández señala que “hoy el avance en el conocimiento médico nos permite acceder a información que da evidencia de la realidad de esta enfermedad y en la actualidad existen tratamientos eficaces (farmacológicos y/o psicoterapéuticos) para su afrontamiento, y si es tratada a tiempo y de forma adecuada tiene excelente pronóstico”. Finalmente, debemos tener presente que la comprensión y el amor que ofrezcan amistades y familiares son factores que también se deben integrar en el tratamiento de recuperación.

viernes, 7 de octubre de 2016

EL CLIENTE MÁS EXIGENTE DEL MUNDO

Por Nando Vaccaro Talledo – Octubre del 2016

En el trabajo, cualesquiera sean las actividades u oficios a los que nos dediquemos, siempre vendemos, de manera directa o indirecta, algo: en algunos casos una materia prima o mercancía y en otros un servicio; o incluso ambos. Pues bien, existe una empresa donde todo es riguroso en extremo, por no decir la exigencia es la perfección: no hay excusas para la impuntualidad ni aun para la enfermedad; el control de calidad debe ser muy minucioso; hay que incubar una paciencia de cazador en desierto y manejar un vocabulario acorde al nivel del lenguaje que posea nuestro interlocutor; no podemos posponer citas o compromisos porque la queja y el lamento del cliente puede acarrearnos severas llamadas de atención; debemos aprender de psicología comunicativa e interpersonal para generar sintonía; hay que ser empáticos en todo momento y saber que estamos tratando con el cliente más exigente que pueda haber.

A veces el trabajo puede tornarse muy extenuante y corremos el riesgo de perder la paciencia, porque pareciera que ninguno de los ofrecimientos es adecuado para nuestro demandante. En esos casos lo más recomendable es respirar profundo y sugerir una visita guiada por otras tiendas y sucursales, o incluso invitarlo a realizar otras actividades en las que pueda recrearse, de preferencia al aire libre, porque la presión y el chantaje son recursos mercantilistas que maneja como experto nuestro astuto cliente.

Debemos robustecer nuestra voluntad de acero, empujar nuestra perseverancia en la labor diaria pues siempre habrá un momento del día en que el cliente muestre disconformidad y hasta rechazo por lo que hacemos, lo cual nos podrá parecer ingrato de su parte y puede hacernos perder la moral. Es ahí cuando debemos sentarnos a diseñar nuevas estrategias, al análisis del contexto que lo ha llevado a esa ofuscación. Es probable que en sus negocios no esté invirtiendo bien su tiempo y esfuerzo, que su vida personal esté interfiriendo, y por ello descarga sus emociones cuando acude a la empresa a abastecerse de algún producto o servicio que ofrecemos. De nosotros depende en gran medida que sus metas prosperen porque sus éxitos son los nuestros, y su crecimiento hará prosperar nuestro negocio y compartiremos su misma alegría. Se puede sugerir el siguiente lema, con más o menos palabras, que cada quien adaptará de acuerdo a las características de su(s) cliente(s): “Los sueños di mi cliente exigente, son los míos. Realizarlos es parte de mi labor y la satisfacción del deber y objetivo cumplidos nos ennoblece”.  

Es importante que cada cierto tiempo, quizás en los cierres de mes, hagamos una junta con los directivos de la empresa y funcionarios de alto rango, en la que participe el cliente o los clientes de esta naturaleza, en caso de que sean varios. Se trata de un espacio donde el cliente sienta que sale de la monotonía, que se le escucha y que no solo hay una relación de interés, que lo humano, que sus sentimientos e ideas nos importan porque es ahí como la empresa puede moldear su visión de acuerdo a las perspectivas que el cliente requiera para seguir creciendo.

Ah, por cierto, la atención es de sol a sol, y solo se puede descansar cuando el cliente también lo está haciendo. Habrá momentos en los que no se nos exija un servicio directo, pero es nuestro compromiso y respaldo estar operativos día y noche, abastecidos con todo lo necesario como botica 24 horas y siempre alertas como valerosos bomberos.

En ocasiones se puede solicitar ayuda externa, pero hay que tener mucho cuidado en quién elegimos para que nos reemplace, aunque sea por momentos, en nuestro cargo gerencial en la empresa. Si nos urge ser sustituidos hay que prestar atención al expediente y recomendaciones que esa persona pueda tener, para que no aparezcan luego antecedentes o manchones en su proceder. Eso podría hacer peligrar la seguridad de nuestro cliente o, totalmente lo contrario, que llegue a preferir a nuestro reemplazo, lo cual empañaría todo el esfuerzo y desempeño que hemos realizado desde que conseguimos que el cliente nos eligiera, tras varios meses, nueve en la mayoría de los casos, de estar esperando que se acerque por primera vez a nuestras instalaciones. Pero, al final de cada jornada, todo habrá valido la pena porque el pago es el mayor tesoro que exista en el mundo: compartir el amor, la sonrisa y la felicidad al lado de un hijo.   




jueves, 8 de septiembre de 2016

COACHING PARA CONQUISTAR NUESTRAS METAS

Por Nando Vaccaro Talledo – Septiembre 2016

Coaching es un término de origen anglosajón, que literalmente significa “entrenamiento” y procede del verbo “to coach” que es entrenar. Solemos escuchar esta palabra en el ámbito deportivo, y en estas últimas olimpiadas los periodistas decían que el coach de determinada competidora, el coach de tal equipo. Sin embargo, en este artículo es mi intención hablar del coach y en especial del proceso de coaching como una metodología práctica para el desarrollo y la superación en la persona, a través del acompañamiento y la guía, permitiendo que alguien logre metas que por una u otra razón antes no podía.

Esta técnica es muy usada en el mundo empresarial, y ayuda a que líderes y empleados tomen mejores decisiones y consigan sus objetivos. No es que el coach, es decir la persona que guía y orienta, impone lo que se debe hacer. En el proceso de coaching se utilizan las preguntas asertivas, para lo cual primero la persona que hace coaching debe saber qué es lo que quiere lograr. Por ejemplo, si alguien quiere entrar a la universidad, el coach averiguará qué es lo que está haciendo esa persona para alcanzar su meta, y a través de una orientación adecuada la misma persona descubrirá sus propias fallas u omisiones en el proceso, y por otro lado potenciará sus habilidades y destrezas.

Según John Whitmore, en su libro Coaching: el método para alcanzar el rendimiento de las personas, el coaching tiene 5 elementos esenciales en su desarrollo:

1.     La observación de nuevos puntos permite que el entrenado encuentre soluciones y las alternativas de que dispone para alcanzar sus objetivos.
2.     Esta  observación lleva a la toma de conciencia, básicamente acerca de nuestro poder de elección. El entrenador centrará al “coachee” (persona que hace coaching) en las elecciones que toma y sus consecuencias, brindándole herramientas específicas para elegir conscientemente y con mayor efectividad.
3.     La determinación de objetivos es esencial para todo proceso de coaching; el contar con objetivos claramente definidos que servirán de guía para la toma de decisiones y acciones.
4.     Una vez reunida toda la información, hay que actuar de forma sostenida en el tiempo. El entrenador acompañará de cerca este proceso ayudando a superar las dificultades que aparecen al llevar a la práctica las actuaciones.
5.     En todo momento es imprescindible comprobar si nos acercamos o nos alejamos del objetivo marcado. Esto permitirá tomar acciones correctivas y así contribuir a la obtención de los logros buscados.

Es resumen, el coaching es un proceso a través del cual una persona hace lo que se ha propuesto hacer, con la diferencia que antes no se daba cuenta de cuál era el mejor camino o las decisiones más correctas. Este método permite explorar en el interior de uno mismo para autodescubrirse, y esto da como resultado que la persona se dé cuenta de que tiene habilidades que estaban dormidas porque no había explorado en la dentrura de su ser. ¿Les resulta común la frase “no sabía que podía hacerlo, hasta que lo hice”? La idea es que el coaching ayude a develar lo inexplorado y a lograr lo inconcluso.

Es menester destacar que el coaching no es una terapia psicológica ni la reemplaza. Las psicoterapias son tratamientos que buscan encausar los pensamientos y emociones negativas y que, por lo general, se deben a factores que se arrastran desde la infancia y están causando inconvenientes en nuestra psique. Un psicólogo podría ser terapeuta y coach al mismo tiempo, pero la persona debe darse cuenta qué es lo que necesita (y en casos más profundos, es la familia quien debe acompañar la búsqueda de ayuda). En ocasiones es necesario recurrir primero a terapia para aliviar los dolores del alma y las trampas de la psiquis, y después poder focalizarnos en uno o varios objetivos concretos a través del coaching.



Este término y su procedimiento no son tan novedosos como parece. En realidad, surgió hace cientos de años, antes de cristo, en la Grecia Antigua, y se denominaba “mayéutica”, que significa “dar a luz”. ¿Por qué se llamaba así? Pues porque Sócrates estaba convencido de que el saber trae a la luz, devela un nuevo conocimiento. A diferencia de otros filósofos y maestros griegos, como los sofistas, Sócrates usaba una técnica que consistía en hacer preguntas precisas y profundas a su interlocutor para que este, a través de la reflexión y el autoanálisis, llegue al conocimiento con sus propias facultades, y no con un saber impuesto. En pocas palabras: la verdad y la respuesta a lo que queremos la llevamos dentro, solo debe despertarse en nosotros a través de la búsqueda y una guía acertada.

Es por ello que el coaching hace que algo inconsciente en nosotros llegue al entendimiento, y que ese entendimiento se haga consciente, y luego nuevamente vuelva a ser inconsciente (pero ya activado en nuestra conducta) para que no ocupe nuestros pensamientos y podamos ser conscientes de otro conocimiento. Un ejemplo doméstico es cepillarse los dientes. Al principio surgió como una meta para nuestros padres, quienes debían ayudarnos a realizarlo; luego, cuando estábamos más grandecitos, nos exhortaban a hacerlo. Después sistematizamos ese conocimiento (y lo ideal sería por una toma de conciencia, porque es bueno para mi salud, al margen del mandato de mis padres), y por último se incorpora a nuestro inconsciente, y ya nadie debe recordárnoslo porque nos es inherente que el cuidado de nuestros dientes nos favorece.

Los padres y profesores así como los jefes o líderes pueden llegar a ser grandes coaches. Antes que nada debe haber mucha confianza y comprensión, y se debe tomar un tiempo especialmente para hacer el ejercicio. Es importante empezar poniendo horarios y haciendo un esquema de lo que se quiere realizar (por ejemplo, si un padre quiere que su hijo sea más responsable y eficiente. Nada funciona bien en la anarquía ni en un libre albedrío irreflexivo). Aun breve, el espacio dedicado deberá ser de calidad y tiene que incluir, al menos, escucha activa, feedback y empatía. Por último, y esto sobre todo en el caso de los padres, la educación empieza con el compromiso ético, y eso solo puede conseguirse a través del ejemplo y la coherencia de nuestros actos (si no soy ordenado o nunca leo un libro no puedo exigir que mi hijo lo haga). Así que ¡a esforzarnos, practicar y perseverar para conquistar nuestras metas!