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viernes, 6 de marzo de 2026

EL EGO DETRÁS DE LA CÁMARA: ESTÉTICA DEL ENGAÑO EN "LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS" (por Nando Vaccaro)

 Por Nando Vaccaro Talledo – marzo, 2026.

¿Genialidad narrativa o manipulación efectista? Cuando el cine se convierte en una trampa de espejos. Les comparto un análisis sobre cómo la adaptación cinematográfica de Los renglones torcidos de Dios sacrifica la lógica legal y el respeto al espectador en favor de un giro que nos hace sentir, más que sorprendidos, estafados.

El envoltorio de lujo: una estética que nos predispone a confiar en una narrativa tramposa.

La última adaptación de la obra de Torcuato Luca de Tena, dirigida por Oriol Paulo, se presenta ante el público como un envoltorio cinematográfico de lujo. Desde los primeros minutos, la película nos seduce con una fotografía impecable, una ambientación asfixiante de la España de los años 70 y una interpretación de Bárbara Lennie que roza lo sublime. Sin embargo, tras esa fachada de producción de primer nivel, se esconde una propuesta narrativa que, más que un desafío intelectual, termina convirtiéndose en una obra que subestima la inteligencia del espectador.

El choque de egos: la ciencia presentada como antagonista para nublar nuestro juicio crítico.

LA TRAMPA DE LA EMPATÍA DIRIGIDA: el guion despliega una estrategia tendenciosa: nos obliga a habitar la mente de Alice Gould y a validar su lógica. Para lograrlo, utiliza al Dr. Samuel Alvar no solo como un médico, sino como un antagonista caricaturizado; un hombre pedante, soberbio y falto de profesionalismo. Esta construcción no es casual: al presentar la autoridad médica como algo antipático, el director nos empuja a "comprar" el relato de Alice. Como espectadores, caemos en la trampa de defender a una mujer elocuente frente a un sistema rígido, solo para descubrir al final que hemos sido aliados de una criminal. Esta manipulación no busca sorprender al espectador, sino colocarlo en una posición incómoda: la de haber sido inducido a defender una lógica que la propia película terminará desmintiendo, como si el director disfrutara de habernos hecho empatizar con la maldad bajo el disfraz de una injusticia.

EL COLAPSO DE LA LÓGICA CIENTÍFICA Y LEGAL: uno de los puntos más débiles —y que más daña la credibilidad del filme— es el papel del comité de especialistas y el estatus legal de la protagonista. Resulta inverosímil que un panel de médicos experimentados sea incapaz de ver la realidad diagnóstica de Alice, dejándose llevar únicamente por su retórica. El problema no es que Alice engañe a los médicos; el problema es que la película exige que instituciones enteras actúen de forma inverosímil para que el engaño funcione. Pero hay un vacío aún más profundo: si Alice es, como sostiene el giro final, una mujer que intentó envenenar a su marido, ¿por qué su destino es un sanatorio y no la cárcel?

La película nunca termina de explicar por qué una tentativa de asesinato se gestiona como un ingreso psiquiátrico "voluntario" o privado, eludiendo la intervención policial. Esta omisión legal no es un descuido sino una pieza que el director decide ignorar para que el juego del manicomio pueda existir. Si la justicia hubiera operado con un mínimo de coherencia, no habría película, lo que demuestra que la trama no se sostiene por su solidez, sino por la conveniencia de su creador.

OCULTAMIENTO DELIBERADO DE INFORMACIÓN NARRATIVA (o withheld information twist en guion): el clímax de la película llega con la aparición del verdadero Dr. Donadío. Es aquí donde el ego del director se hace más evidente. En un thriller honesto, las piezas están sobre la mesa. En esta película, el rostro de Donadío se nos oculta deliberadamente durante todo el metraje para poder asestar un golpe final que no es el resultado de nuestra falta de atención, sino de la omisión malintencionada de información. Más que un giro narrativo legítimo, el epílogo funciona como un truco basado en la ocultación deliberada de información. Al final, no triunfa la verdad, sino el deseo del director de decirnos: "Miren qué tontos son, los engañé a todos".

CONCLUSIÓN: EL TRIUNFO DEL EFECTISMO: Los renglones torcidos de Dios es un ejemplo de cómo el efecto visual y el shock pueden terminar devorando a la honestidad narrativa. Es un mal precedente para el género, porque rompe el contrato de confianza entre el creador y su público. Cuando un giro depende de esconder las reglas del juego, deja de ser una sorpresa narrativa para convertirse en un simple acto de prestidigitación. Y el cine, cuando se reduce a eso, deja de invitar a pensar y se limita a presumir de su propio truco.

El rostro del engaño: aparición del “verdadero” Dr. Donadío. El director nos lo presenta solo en el último minuto para forzar un 'jaque mate' artificial, invalidando toda la lógica que el espectador construyó durante la película.

COLOFÓN: EL LIBRO DETRÁS DEL LABERINTO: conviene recordar que antes de la película existió la novela de Los renglones torcidos de Dios, publicada en 1979 por Torcuato Luca de Tena. El libro ya jugaba con el mismo dispositivo que fascina (y desconcierta) en la adaptación: la duda permanente sobre la cordura de Alice Gould y sobre la fiabilidad de todo lo que vemos o leemos. La película dirigida por Oriol Paulo respeta ese núcleo —el manicomio como tablero de ajedrez psicológico—, aunque simplifica algunas tramas secundarias y apuesta por un cierre más explícito y visual, propio del lenguaje cinematográfico. En la novela, en cambio, el juego con el lector es todavía más retorcido: el misterio se dilata, las ambigüedades se multiplican y el desconcierto se vuelve casi metodológico. Quizá por eso, después de ver la película, regresar al libro no es redundante sino revelador: es entrar en el mismo laberinto, pero con pasillos adicionales y espejos más deformantes.

 

 

domingo, 20 de noviembre de 2016

LA DEPRESIÓN NO ES COSA DE PERDEDORES: ES UNA ENFERMEDAD


Por Nando Vaccaro Talledo – 20 noviembre del 2016

Aunque por estos días todos los medios estén focalizando la atención de la información en el foro de APEC, no podemos –ni debemos– olvidar que la depresión no es para perdedores. Este concepto fue exclamado por la excandidata presidencial Keiko Fujimori,  hace unos días en Lima, y de inmediato propició un consecuente rechazó por parte de innumerables personas e instituciones, entre ellas la Asociación Peruana de Psiquiatría.

Para quienes hemos vivido de manera directa e indirecta los problemas y sufrimientos que acarrea la depresión nos cuesta entender cómo una lideresa política puede cometer semejante desatino. Entiendo que “en el fondo” no haya querido expresar lo que finalmente se entendió; pero, por lo mismo, los personajes públicos y de innegable poder persuasivo deben ser cautelosos y precisos en sus discursos; porque si casi medio país votó por ella, quiere decir que sus palabras pueden influenciar los actos y pensamientos de mucha gente.

RECORDEMOS que la señora Keiko Fujimori, tras varios meses de ausencia mediática, apareció para inaugurar un nuevo local partidario. En gran parte de su alocución se dedicó a criticar al actual gobierno (está en su derecho como ciudadana y política, pero eso tampoco le hace bien a la “salud mental” de la población, porque lo que se espera de una lideresa inteligente son propuestas y asertividad). Y en un momento dijo textualmente lo siguiente: “especulaban que estaba deprimida, no me conocen. Jamás. Eso es para los perdedores. Yo no me siento perdedora”.

Lo que, seguramente, ella pretendió fue desarticular los rumores que encontraban en su derrota electoral la justificación de su ausencia en la participación política activa. Pero los personajes que tienen gran injerencia y repercusión social deben sopesar lo que exponen, porque en ellos importa tanto el qué y el cómo lo dicen. Aunque su intención no haya sido querer enmarcar de perdedores a las personas que sufren de depresión, lo cierto es que eso entendimos (otro asunto a discutir es que tildar de perdedor a alguien también resulta un agravio). Sin embargo, sería descabellado pensar que la excandidata haya proferido esa frase deliberadamente, teniendo en cuenta que sus padres han padecido esta enfermedad.

 ¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN? La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo. Se calcula que afecta a unos 350  millones de personas, y es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio.


El médico psiquiatra Alberto Fernández nos alerta sobre los síntomas: “los pacientes deprimidos exhiben tristeza y/o una falta de placer por las cosas que antes disfrutaban, pérdida o aumento importante de peso, somnolencia o insomnio, conducta agresiva o apagada, fatiga, sentimiento de inutilidad, pérdida de la atención y concentración que usualmente compromete la memoria de corto plazo e indecisión”. Si a los síntomas mencionados por el médico también perduran por más de quince días pensamientos de tristeza, trágicos y de muerte, entonces debemos encender la alarma y buscar ayuda de inmediato con un profesional de la salud mental, es decir un psicólogo, psicoterapeuta y psiquiatra (la OMS señala que no siempre aparecen todos los síntomas juntos). Fuente: http://vital.rpp.pe/expertos/la-depresion-enfermedad-o-debilidad-noticia-977311.

PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA: Recordemos que el artículo 2, inciso 1 de la Constitución del Perú, dicta que toda persona tiene derecho “a la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física…”. Es decir el Estado debe salvaguardar y garantizar este derecho,  en el que se establece prioridad a la salud mental. Sin embargo, no existe una política de Estado que contemple darle  urgencia a esta creciente necesidad. En algunas provincias ni siquiera existe un psicólogo de planta, y en el mejor de los casos solo Serums que, culminado su año de servicio, dejan a muchos pacientes a mitad de tratamientos. Ni qué decir de psiquiatras, que acaso ya es difícil encontrarlos en ciudades muy pobladas.

                El Dr. Fernández señala que la depresión es “un trastorno común y un problema de salud pública”. Y nos alerta sobre las estadísticas de esta enfermedad: “Estados Unidos tiene una prevalencia en 16,2% de la población. En el Perú, solo en la ciudad de Lima, alcanza al 19% de la población. A esta alta prevalencia se suma el hecho de ser una enfermedad que de no ser tratada tiende a la cronicidad generando en el individuo deterioro en los ámbitos social, laboral y cognitivo (Problemas de atención, concentración y de memoria). Además, se calcula que aproximadamente 2/3 de los pacientes deprimidos tienen ideas suicidas y 15% se suicidan”.

DESCONOCIMIENTO E IGNORANCIA: la falta de información y los prejuicios sociales son una conjunción que genera la ausencia de empatía por parte de familiares y amistades de quienes padecen depresión. Por eso ha sido tan criticable la declaración de Keiko Fujimori, porque el mensaje que nos ha transmitido es: si alguien se deprime es un perdedor, es decir una persona floja, sin voluntad ni convicción y por lo tanto merece nuestro rechazo. Nada más absurdo y peligroso que considerar a alguien depresivo como un fracasado, porque en ese estado no se puede juzgar la capacidad volitiva de una persona. Es por ello el rechazo y preocupación manifestados por la  Asociación Psiquiátrica Peruana en un comunicado emitido el 10 de noviembre.


                En este sentido, el psiquiatra Alberto Fernández manifiesta: “Los familiares y amigos del paciente deprimido, al no conocer las características de esta enfermedad o simplemente no aceptar su existencia, intentan “animar” al paciente con frases “poco felices” como:
•    “Lo que pasa es que no pones de tu parte”.
•    “No tienes derecho a estar deprimido porque tienes todo”.
•    “Lo que te falta es voluntad”.
•    “Yo también tuve depresión y salí solo”.
•    “Esas son tonterías, en mi tiempo esto no existía”.

                Lejos de ayudar, frases como estas hunden más a una persona deprimida, la hacen sentir culpable de su enfermedad y hasta pueden conducir a la desesperación que termina en un inexorable suicidio. No todas las depresiones manifiestan los mismos síntomas ni presentan el mismo nivel de intensidad ni “martirio” al paciente, por lo que cada proceso de mejora dependerá en gran medida de cuánto la impronta psíquica y emocional de la enfermedad ha calado en el paciente, y en este proceso es esencial el apoyo y acompañamiento de los seres cercanos, quienes deben informarse para descubrir que los pacientes tienen sus “momentos”, y que no es favorable demostrar debilidad, tristeza y menos hostigamiento al pretender acelerar el proceso.

LA DEPRESIÓN NO DISCRIMINA: En la revista Somos del diario El Comercio, del pasado 12 de noviembre, la magíster en psicología Doris Argumedo nos da más luces sobre el alance de esta enfermedad: “la depresión es una condición clínica que no está bajo el control de la persona. Todos tenemos episodios de estado de ánimo bajo, falta de sueño y disminución del apetito, pero cuando estos restringen nuestra funcionalidad normal requerimos atención personalizada. Cualquiera puede caer en depresión, pero no todos tienen los recursos emocionales para sobreponerse a ella, como los son las relaciones significativas o proyectos de vida”.

LA DEPRESIÓN EN EL PERÚ: en el portal web de RPP (la sección “Vital”) nos dan un alcance sobre las crudas estadísticas de esta enfermedad, con datos otorgados por el Instituto Peruano de Salud Mental: en nuestro país es el trastorno mental más común (alrededor de 1 millón 700 mil personas la padecen); en Lima metropolitana cada 22 minutos una persona intenta hacerse daño; de cada 100 adolescentes, el diez por ciento presenta episodios depresivos; la depresión causa entre el 60 y el 80% de los suicidios. Fuente: http://vital.rpp.pe/expertos/la-depresion-es-el-trastorno-mas-comun-en-el-peru-noticia-971106


TRATAMIENTO: en el mismo informe anterior, el director general del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, Humberto Castillo Martell, “La mayoría de trastornos tienen primero una base genética. Existe una cierta predisposición en algunas personas a sufrir un trastorno o no. Luego están los trastornos asociados al estrés. Cuanto más temprano es este, más severas son las consecuencias”. Por su parte, el Dr. Fernández señala que “hoy el avance en el conocimiento médico nos permite acceder a información que da evidencia de la realidad de esta enfermedad y en la actualidad existen tratamientos eficaces (farmacológicos y/o psicoterapéuticos) para su afrontamiento, y si es tratada a tiempo y de forma adecuada tiene excelente pronóstico”. Finalmente, debemos tener presente que la comprensión y el amor que ofrezcan amistades y familiares son factores que también se deben integrar en el tratamiento de recuperación.

sábado, 30 de julio de 2016

ACUERDOS EN LA PAREJA PARA LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS


Por Nando Vaccaro Talledo - Julio 2016

En el marco de un ciclo de conferencias y encuentros denominado “La pareja como núcleo de la familia: el amor es una decisión”, organizados por el colectivo por la salud mental “Hna. Margaret Walsh”(1), se realizó el viernes 22 de julio, en Chulucanas, la exposición sobre métodos y estrategias para resolver conflictos de pareja, a cargo de la licenciada en psicología Fabiola Baldeón Wong. A continuación, el resumen (y no digo lo más destacado porque todo lo fue) de su presentación.

En una breve introducción, la psicóloga manifestó que se debe dedicar un tiempo concreto a la resolución de problemas en la pareja, que debe existir actitud de ambos porque el inconveniente siempre es de los dos; y lo más importante es la colaboración y la disposición a cambiar para ser feliz y hacer feliz.

“La salud mental la hacemos todos”, enfatizó la licenciada, entendiendo que cualquier acción positiva para nuestras emociones contribuye a la paz del alma y de la sociedad. Es importante saber que “la esencia del carácter (colérico, por ejemplo), no va a cambiar, pero sí la actitud frente a ese carácter. Se debe reconocer y tomar medidas para atenuarlo y disiparlo”, aconsejó Baldeón.

En terapia “una de las primeras cosas que se deben definir es
si hay o no amor en la pareja”, para lo cual habrá que deslindar el amor verdadero, que es puro, del amor emocional, es decir la química o necesidad corporal. Asimismo, afirmó que no es saludable saltar etapas porque lo más probable es que la inexperiencia después se encargue de fermentar nuevos inconvenientes.

REGLAS GENERALES EN LA FASE DE 
SOLUCIÓN DEL PROBLEMA
Ø  No discutir más de un problema a la vez.
Ø  Practicar ambos la escucha activa resumiendo lo que el otro dice antes de intervenir.
Ø  No hacer inferencias, juicios ni suposiciones; hablar de lo observado.
Ø  Evitar la lucha de poder.

FASES DE SOLUCIÓN
·         Centrarse en la solución y no volver al planteamiento una y otra vez.
·         Las soluciones han de centrarse en definir cambios con las conductas de ambos (entrenamiento de asertividad).
·         Hacer lista de soluciones con pos y contras (por escrito).

5 LENGUAJES DEL AMOR (del libro, con el mismo título, de Gary Chapman)
ü  PALABRAS DE AFIRMACIÓN
ü  TIEMPOS DE CALIDAD
ü  REGALOS Y SORPRESAS
ü  ACTOS DE SERVICIO
ü  TOQUE Y ACERCAMIENTO FÍSICO

(1) El colectivo por la salud mental Hna. Margaret Walsh es
una asociación civil sin fines de lucro, ecuménica y fraterna, originada en Chulucanas, Piura, y cuyos integrantes somos seres humanos de diversas profesiones y labores, que se fusionan con el fin último de coadyuvar a la salud mental y emocional de la comunidad a través de diversos eventos y actividades que procuran la participación  e integración de toda la familia.