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martes, 7 de julio de 2026

MARIPOSAS Y CORNETAS: la gran conquista del “flaco” (Por Nando Vaccaro)

 
Por Nando Vaccaro Talledo - 7 de julio, 2026


Hay cuentos que uno termina de leer y guarda en la memoria. Otros, en cambio, parecen escritos precisamente para despertar la memoria. Mariposas y cornetas pertenece a esta segunda clase. Desde los recuerdos de la infancia, Julio Ramón Ribeyro reconstruye un mundo que ya no existe, pero que permanece intacto en la sensibilidad de quienes alguna vez habitaron un barrio, marcharon en un desfile escolar o descubrieron, por primera vez, el desconcierto del amor (algo que, de algún modo, también intenté plasmar en mi novela Los amigos del junto al mar).

La reseña preparada por Sebastián Fernández para el encuentro del Club ¡RIBEYRO VIVE! fue extraordinaria: rigurosa, clara y llena de hallazgos. Una exposición digna de una sustentación universitaria. Gracias a ella, y a las intervenciones de los demás integrantes, pudimos iluminar muchos aspectos del relato.

Uno de ellos fue la estructura del cuento. A diferencia de otros relatos ribeyrianos, este no comienza in medias res. Ribeyro se toma el tiempo de preparar el escenario. Antes de que aparezcan los personajes humanos, desfilan ante nosotros las mariposas y las cornetas que dan título al cuento. La naturaleza y la música configuran un ambiente sereno, casi bucólico, que anticipa el universo de la infancia.

Luego llegan los personajes, como si fueran invitados a una fiesta cuidadosamente organizada. Está el "flaco" García, encargado de la corneta; el "gordo" Battifora, con su tambor; las muchachas del barrio; y, finalmente, Frida, la adolescente chilena recién llegada que altera el equilibrio de ese pequeño mundo. Su aparición constituye el verdadero punto de inflexión del relato.

El narrador, por su parte, habla desde la memoria. Es un narrador-testigo que no protagoniza la historia, sino que vuelve sobre ella para rescatar un episodio que marcó a toda una generación de muchachos. Esa elección narrativa resulta especialmente eficaz: lo que se pierde en amplitud de perspectiva, al no contar con un narrador omnisciente, se gana en intimidad y emoción. Todo llega filtrado por el recuerdo.

A partir de la llegada de Frida, Ribeyro encadena una serie de episodios que, lejos de ser anecdóticos, preparan cuidadosamente el conflicto principal: la conquista de la muchacha. En ese recorrido aparecen también la ironía, el humor y las burlas propias de la adolescencia, cuando los rivales amorosos suelen ser caricaturizados con una crueldad que hoy resulta entrañable, aunque también cuestionable.

Uno de los aspectos más comentados durante nuestro encuentro fue la enorme carga nostálgica que transmite el cuento. No solo por el despertar amoroso, sino también por la evocación de una costumbre que todavía persiste en el Perú: los desfiles escolares por Fiestas Patrias.

Eli Monopoli compartió un recuerdo muy personal. Después de participar con su colegio en uno de esos desfiles, acompañó a su madre a un centro comercial donde habían anunciado una supuesta nevada artificial. Antes de llegar, decidió cambiarse el uniforme porque le avergonzaba que la vieran con él. La nieve nunca cayó, pero el recuerdo permaneció. Y eso, justamente, hace Ribeyro: rescata aquello que el tiempo no logró borrar.

Gonzalo de la Puente señaló otro aspecto igualmente sugerente. Más allá de la historia de amor adolescente, el cuento permite observar la transformación del barrio miraflorino de Santa Cruz, un espacio que alguna vez conservó rasgos de antigua hacienda y que hoy es muy distinto. Esa observación abre otra lectura posible: la del paisaje urbano que también envejece y desaparece.

En esa misma línea, resulta inevitable pensar en las propias mariposas. Aquellas que revoloteaban con naturalidad en los barrios limeños son hoy cada vez más escasas en una ciudad dominada por el cemento. Quizá pocos lugares, como la residencial San Felipe, conservan todavía un equilibrio apreciable entre edificios y áreas verdes.

Durante la conversación también surgió una reflexión que me hizo volver sobre mi propia experiencia docente. El desfile escolar aparece en el cuento como parte del paisaje de una época, pero eso no significa que debamos asumirlo acríticamente. Personalmente, creo que marchar aporta muy poco al desarrollo de capacidades formativas. Si esas horas estuvieran dedicadas a actividades artísticas, musicales o teatrales, probablemente contribuirían mucho más al desarrollo integral de los estudiantes. La marcha, en cambio, suele privilegiar la repetición mecánica y la obediencia antes que la creatividad. Es una opinión que el cuento, indirectamente, invita a reconsiderar.

Víctor Hugo Palacios destacó otro de los grandes méritos de Ribeyro: su extraordinaria capacidad para fundir el lenguaje coloquial con una prosa de notable elegancia, sin que exista ninguna disonancia entre ambos registros. Esa naturalidad constituye una de las marcas más admirables de su escritura.

¿Tiene Mariposas y cornetas un final feliz? ¿Es, acaso, un desenlace demasiado romántico o incluso cursi? Es posible que algunos lectores así lo sientan. Pero reducir el cuento a esa discusión sería perder de vista su mayor logro literario. Porque las mariposas del comienzo son reales: vuelan entre jardines, llenas de color y movimiento. Las del final, en cambio, ya no revolotean sobre las flores. Revolotean dentro del "flaco" García, convertido por primera vez en un muchacho enamorado.

Y es justamente allí donde Ribeyro demuestra su maestría: convierte un elemento del paisaje en una metáfora del despertar amoroso. Las mariposas nunca abandonan el cuento; simplemente cambian de lugar. Esa es, quizá, la gran conquista del "flaco". Y también una de las más hermosas conquistas de Ribeyro sobre sus lectores.


lunes, 16 de septiembre de 2024

LAS PIURANAS CUENTAN Y ENCANTAN (comentario de la obra Seis mujeres cuentan)

 Por Nando Vaccaro Talledo – septiembre 2024

La quieta y calma noche de Piura fue testigo de un hito en la cultura de esta región: el torrente de seis voces narrativas que convergen en un mismo cauce. Seis mujeres cuentan reúne trece relatos breves de las escritoras piuranas Laura Astudillo, Elizabeth Calle, Jany Chira, Lady Gálvez, Ana Belén y Noelia Mendieta (integrantes de la asociación cultural Minerva, organización sin fines de lucro y conformada por mujeres que promueven y desarrollan actividades culturales). Durante la presentación, a cargo de los notables docentes y literatos Sigifredo Burneo y Antonio Zeta, las autoras precisaron sus motivaciones, el discurrir de los procesos creativos y cómo alternan su pasión literaria con sus faenas cotidianas, y, en el caso de la mayoría, con su maternidad.

Cada una con su estilo y tono propio, con matices y técnicas narrativas diversas, así como la variedad temática, esta obra, de identidad piurana pero de múltiples escenarios, nos invita a recorrer historias realistas y fantásticas que nos atraparán de principio a fin.

Nos encontraremos con noches inciertas y aventuras bajo la luna llena; buscaremos sonrisas extraviadas en el tiempo y la memoria; seremos testigos de la incontenible fuerza de un río, y de la unión de un pueblo; nos preguntaremos por qué no tener otros animales de mascotas, como bien podría ser un pollo; viejas supersticiones y maleficios nos desvelarán; los libros y diarios serán protagonistas; reflexionaremos sobre las capacidades diferentes en los niños; una triste noticia nos sensibilizará sobre la importancia de abordar nuestras propias emociones; el folclore local también se hace presente a través de las costumbres en los velorios y entierros; y, finalmente, una tierna historia de lazos parentales, que es posible a través de la perspectiva en el tiempo y la empatía, sobre la relación entre un padre y su hija, y cómo la vida se encarga de cambiar los roles.

Como se puede vislumbrar, la heterogeneidad en los temas y la impronta de cada autora han logrado que esta antología se convierta en un apetitoso bufé literario, para el regocijo de nuestra experiencia lectora. Sólo queda decir, ¡bon appétit!, y a disfrutar de este maravilloso libro.

Nota: la ilustración de portada, a cargo de Kelly Tasayco, resulta muy representativa, tanto de los cuentos como de las autoras, quienes también participaron de su elaboración, en la que resalta la mujer piurana, su sabiduría, identidad y libertad (la obra ha sido publicada bajo el sello Temoche Ediciones).



viernes, 25 de agosto de 2023

COMENTARIO DEL RELATO: EL PÁJARO QUE DESCONOCÍA SU COLOR (de José Lalupú)

 

Por Nando Vaccaro Talledo – agosto 2023

El eficaz recurso literario (y cinematográfico) de la personificación, es decir la atribución de propiedades humanas a objetos o animales, ha sido utilizado con maestría por José Lalupú para acercar la lectura a un público infantil; e incluso más: para promover la unión de la familia en torno a la obra, puesto que El pájaro que desconocía su color resulta favorable para una grata experiencia de lectura compartida (en los hogares y en las escuelas). Asimismo, es importante recordar que, si bien es frecuente encontrar en este género literario ciertos estereotipos y lugares comunes, la pericia de nuestro escritor ha permitido crear una atmósfera propia y propicia para conectar con los ojos de quienes seguimos el rastro de Juan Chilalo. Asimismo, es menester destacar las ilustraciones de Stalin Alva, que dan realce a la obra y son muy funcionales para atraer a los lectores más pequeños.

La elección del chilalo como el ave protagonista de la historia no es azarosa, pues simboliza el ingenio, sencillez y capacidad de trabajo de los piuranos. Desde luego, esta elección favorece el vínculo con el lector de la región Piura; pero, al mismo tiempo, despierta la curiosidad de los lectores de otras latitudes que desconocían la existencia del chilalo y su color. En tanto que la estructura narrativa es lineal y está diagramada con oraciones breves y concisas, cohesionando mejor las ideas.

El telón se abre con la escena del primer día de clases para las crías de las aves. Y así como para los humanos y las distintas especies de seres vivos, la presencia de la madre (y por supuesto también del padre) acompañando a sus hijos, dándoles seguridad y afecto antes de empezar nuevos retos, es fundamental. La mamá chilalo comprende el nerviosismo de su cría ad portas de iniciar el primer día en la escuela, y el sentimiento inevitable de temor ante un vuelo desconocido. Para vincularnos con la pedagogía, en este punto podemos referenciar a Howard Gardner y su Teoría de las Inteligencias Múltiples (TIM), pues en ella se sustenta la clave para el desarrollo de habilidades y aptitudes, y por lo tanto la conexión con el sentido de propósito y realización de cada uno. En este breve intervalo de referencias, también es ilustrativo citar al magistral Albert Einstein para visualizar mejor, en una sola cita, la trascendencia de la TIM: “si vas a juzgar a un pez por su capacidad de subir a un árbol, pensará toda su vida que es un fracasado”.

La trama es planteada en los primeros párrafos, con una estrategia magnetizada para captar nuestra atención. Los lectores descubrimos el conflicto narrativo en el aliento intenso de un primer aletazo, y volamos junto al protagonista para sentir de cerca sus necesidades y desvelos, esencialmente su gran duda existencialista que guarda relación con el título del relato.

Juan Chilalo, nuestro alado protagonista, tiene dificultades para expresarse y consolidar su identidad. Este desconocimiento lo hará sentirse vulnerable y expuesto a las burlas de sus congéneres. En circunstancias similares, el denominado bullying puede agravar las debilidades y fraguar una nueva: el resentimiento. Y aunque el pequeño chilalo es vergonzoso y tímido, tiene como contrapartida una fortaleza inexpugnable: el cariño y la confianza en su madre. Cuando se acerca a ella para iniciar una conversación que le permita despejar sus dudas, podemos comprender que los padres no tenemos la obligación de contar con todas las respuestas, pero sí el deber y la convicción de guiar en la búsqueda de las posibles soluciones.

Esta estupenda obra de Lalupú, editada por Infolectura y finalista del premio nacional de literatura infantil, plantea el parangón de los colores de las aves con la diversidad que existe entre los hombres, ya en lo racial, étnico, cultural, religioso, ideológico, etc. Así como las aves vuelan pero son de fisonomía y envergadura diferente, el ser humano se yergue y camina en medio de una diversidad sorprendente. En el ámbito educativo algunos compañeros pueden llegar a ser crueles con quienes dudan o se muestran vulnerables. Y aunque los maestros sabemos que las interrogantes son cruciales en el proceso de aprendizaje, la falta de empatía y tolerancia en el entorno pueden desencadenar sentimientos de culpa y desinterés en los estudios. Afortunadamente para Juan Chilalo, pese a sentirse “confundido y avergonzado”, el respaldo de su familia es como el tronco que sostiene su nido.

Sin embargo, cuando creíamos que Juan Chilalo despertaría sin sobresaltos para asistir a su segundo día de clases y hacer frente a las burlas de sus compañeros, un giro inesperado en la historia nos deja anonadados, pues el pequeño chilalo ha sido capturado por inescrupulosos humanos, arrancándolo de su nido. Entonces los lectores, como mariposas que revolotean incansables en un frondoso jardín, ya no podremos escapar al influjo que ejerce la prosa de José Lalupú; a quien, dicho sea de paso, no le hace falta tener muchas plumas como las aves, pues con una sola le basta y sobra para hacer volar nuestra imaginación.  

En un inesperado trayecto que inicia enjaulado, Juan Chilalo conocerá un nuevo y peligroso mundo, especies desconocidas, algunas sinceras y otras indolentes, pero también se reconfortará con las sabias palabras de amistades verdaderas que le ayudarán a abrir una puerta muy especial, aquella que le permitirá al noble chilalito realizar el más grande de los descubrimientos: poder conocerse y valorarse por quien es, más allá de la denominación de su color, pues ahí en su interior anida la semilla del amor propio y de su identidad incomparable.


martes, 28 de marzo de 2023

PRESENTACIÓN DE "YAN KEN PO" (ANTOLOGÍA DE MICRORRELATOS) - Por Nando Vaccaro T.

Como algunos amores breves y fugaces, que pasan raudos por nuestra vida pero dejan su impronta indeleble, los microcuentos incluidos en Yan ken po son historias que no pasarán desapercibidas para los lectores, pues es tal su consistencia técnica y narrativa, que los escenarios, tramas y personajes confluyen con nuestros sentidos y van calando sigilosamente en nuestra memoria.

Debido a su extensión, muchas personas podrían suponer que escribir cuentos cortos o microrrelatos resulta una tarea fácil; nada más lejos de la realidad. Elegir palabras con minuciosidad, hilvanar líneas precisas y entretejer frases cohesionadas, sintáctica y semánticamente, constituye la labor de un artesano del lenguaje.

A diferencia de los textos de mayor población léxica, un microcuento demanda la precisión de una malabarista. La verosimilitud y el convencimiento para el lector llegan, no por las arduas descripciones de una novela o cuento largo, sino por el simbolismo inmerso en la narración. Este género literario es hijo de la concisión de un cuento y la determinación de un aforismo.

Precisamente estas características, de brevedad y precisión, generan en los lectores la expectativa de quien ha sido insinuado a participar en una escena fugaz, tras lo cual no podemos abandonar la lectura porque necesitamos complementar la propuesta de los escritores, dilucidando los logos y reconstruyendo los significados que fueron esbozados, y que empiezan a nadar en la pecera hechizada de nuestra mente. 

En Yan ken po encontramos un universo temático muy variado y diverso: referencias históricas; intertextualidad; planteamientos morales soterrados;  juego de palabras y palabras en juego. La imaginación discurre entre jaulas sin nubes, mágicos dragones, princesas reales con halitosis y hasta un inca abdicador y fugitivo.

Cada autor tiene, además de su estilo propio, propuestas distintas. Adolfo Flores realiza trueques entre el hombre y los animales, y viceversa; para recordarnos que, al final, todos somos criaturas de la creación. Y si hablamos de creación, José Lalupú recrea pasajes bíblicos y personajes históricos, no solo para instaurar una ucronía  sino también para alertarnos de que el límite entre realidad y ficción es más estrecho de lo que pensamos. Y Antonio Zeta, nuestro maestro del terror, nos sigue perturbando con escenas nocturnas y escalofriantes, que bien podrían estar sucediendo en este mismo momento…


Flores, Lalupú y Zeta ratifican con esta obra que son los tres mosqueteros de la literatura piurana, y me atrevería a decir que también se encuentran muy bien considerados, merecidamente, a nivel nacional (y con proyección de conquistar nuevos territorios). Basta ver sus trayectorias, sus trabajos y publicaciones para coincidir que estamos en presencia de los abanderados de nuestras letras norteñas.

El libro fue presentado hace unos meses en formato virtual, y se puede leer en el siguiente enlace: https://rb.gy/m3f

Esperemos que pronto puedan llevar esta obra a la edición impresa, porque un libro de calidad siempre debe estar al alcance de la mano.

Finalmente, quiero destacar el gran aporte de Yan ken po a la educación, a través del fomento de la lectura, y de ofrecer recursos didácticos para trabajarlos con estudiantes. Además de ser impecables escritores, los autores de esta antología de microrrelatos son educadores, y comprenden mejor que nadie que la lectura y los libros son el sustrato para el desarrollo y la evolución de toda sociedad. 

De izq. a der.: Nando Vaccaro; Adolfo Flores; José Lalupú; Antonio Zeta


jueves, 18 de octubre de 2018

COMENTARIO Y ANÁLISIS DE LA OBRA “LA CASA DE LOS CACHORROS” DE DAVID ARCE M.


Por Nando Vaccaro Talledo – Octubre del 2018

Desde que acudimos al encuentro de su primer libro de relatos titulado Cuentos para Eva, ya podíamos atisbar en el escritor chulucanense David Arce los enormes recursos literarios, las construcciones semióticas vigorosas y la edificación de personajes entrañables. A diferencia de ese libro, La casa de los Cachorros es una obra que nos sitúa en un mismo universo, y Chulucanas es el escenario de una distopía literaria, una recreación a partir de las anécdotas, los recuerdos,  inmortalizados por los encantos de una prosa mágica y poética. 

Esta obra, para utilizar términos de Gabriel García Márquez (GGM), tiene una “estructura, tono, estilo, ritmo y longitud” que la hacen fraguar como cuentos perdurables, aunque también podría ser leída como un todo (una novela en capítulos). Esa es una notable particularidad de La casa de los Cachorros: su cohesión y ligazón interna. Podemos empezar en el orden lógico en que se sitúa cada relato en el libro (desde el primer cuento), y de ahí continuar hasta el final; pero también podríamos leerlo intercalado, salteado, como mejor nos sugestione cada título, y al final el encanto, el gusto y la intensidad no se pierden.


En cuanto a la técnica de narración, los personajes están muy bien logrados: sus matices y diálogos, las voces propias, con sus respectivos acentos, términos vernaculares y sonidos onomatopéyicos característicos. Asimismo, se observa la aplicación en varios relatos de “vasos comunicantes”, es decir historias y descripciones que se van desplegando en paralelo. Incluso muchos cuentos tienen enlace con sus antecesores; tal es el caso, verbigracia, de “La muerte de Jorge El Cachorro Seminario” con “La noche de los gatos jóvenes”.

La mayoría de las narraciones refieren a los diversos personajes, y éstas se sitúan en un momento crucial de sus vidas, pero conectados irremisiblemente los personajes entre sí, como un gran árbol genealógico de una comunidad que está unida no solo por la sangre, sino por algo más crucial: las costumbres, los prejuicios, las creencias y un destino que parece inexorable. David Arce en La casa de los Cachorros reinventa en la ficción la historia de Chulucanas desde los albores del siglo XX, una comunidad que ya no era una aldea tan remota y reciente como el Macondo de GGM, pero que sin duda tienen similitudes que las relacionan.

Las grandes amistades, los lazos de consanguineidad, los incestos, las creencias, los prejuicios, entre otros rasgos culturales propios de estas latitudes son experimentados lo mismo por los Buendía de “Gabo” como por los Seminario de David. Es inevitable evocar a García Márquez porque es el abanderado del Realismo Mágico en Latinoamérica; sin embargo, eso no le quita mérito alguno a David Arce. Por el contrario, es un logro extraordinario visualizar los matices del premio Nobel colombiano en la obra que nos ofrece nuestro escritor chulucanense.

Y si hablamos de influencias, o acaso de reverencias a los grandes maestros que han forjado la pluma de Arce, encontramos la destreza y precisión de Cortázar, a través de las voces internas de los personajes y sus desdoblamientos; así también está presente (además de haberlo recreado como personaje en uno de los cuentos) Mario Vargas Llosa, el más prolífico y universal de nuestros escritores de ficción. De él podemos observar los vasos comunicantes, los diálogos interiores y los paralelismos.

Debemos recordar que cuando leemos literatura se establece una “complicidad” entre el autor y el lector. Por lo tanto, si bien puede haber elementos de la “realidad real”, como el nombre del pueblo, los personajes y otros indicadores, una obra de ficción, sea novela, cuento, poesía o dramaturgia, es una invención, la creación de un universo que solo acontece en el texto (cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia).

Finalmente, ¿por qué leer La casa de los cachorros? Pues para encontrarnos a nosotros mismos, para vernos representados por personajes que bien podríamos ser nosotros o alguno de nuestros amigos o familiares; para recrearnos y reivindicarnos a través del lenguaje, la imaginación y los delirios de nuestra cultura; para viajar, para encontrarnos entre líneas con aquellos seres que podrían ser de carne de hueso y que aún no conocemos; para sentir lo que la vida efímera y austera no nos permite a diario. Para todo eso y por mucho más, La casa de los Cachorros es una obra que dejará una impronta indeleble en la literatura peruana.


miércoles, 14 de marzo de 2018

RESEÑA DE LA OBRA CUENTOS PARA EVA, DE DAVID ARCE MARTINO


Por Nando Vaccaro Talledo – Marzo 2018

Desde la presentación de esta magnífica obra literaria acudimos a un trabajo realizado con maestría y genialidad, en este caso a través de las “Palabras preliminares” del gran Marco Martos, quien pondera en el autor de este cuentario su habilidad para manejar tanto “la norma culta del Perú” como “el lenguaje del campo”, además de una “desbordada imaginación”. A decir de Martos, los relatos de Arce, orientados a un público muy diverso, evocan “las vivencias inolvidables de la infancia” y circulan entre lo onírico, la impronta imaginativa y la recreación de personajes propios de los pueblos norteños.



Si se me permite hacer una analogía muy visual de lo que es este libro, es como si fuera una gran hiperbodega, con buenos y necesarios productos, todos de una misma y distinguida marca, y el consumidor puede ver todas las mercancías y luego elegir lo que más quiere y le gusta. De igual manera Cuentos para Eva  es una obra con relatos muy sobresalientes y estupendos, de matices, escenarios y temáticas distintas pero con un trazo que hace distinguible al mismo autor, y habrá cuentos que nos gusten y atrapen más que otros.


Todos los relatos están muy bien cuidados, sin yerros, redundancias o vicios de escritura. Por supuesto, como siempre sucede, hay cuentos que encuentran una buena historia con la habilidad de contarla, y de ese calibre literario David Arce tiene varios en su libro, que no tendrían por qué envidiar la prosa de los más reconocidos narradores peruanos.

La ley de la oferta y la demanda también se da en el arte y la literatura. La invitación está hecha y la mesa está servida. Leer Cuentos para Eva de David Arce les proporcionará una experiencia enriquecedora, y es un magnífico punto de encuentro para reconocer y empezar a valorar más a nuestros escritores.


PARA LEER EL LIBRO ONLINE IR A LA SIGUIENTE URL:
http://chulucanasnoticias.com/cuentos-para-eva-del-dr-david-arce-martino/

COLOFÓN: si quieres conocer un poco de cada cuento…

La obra Cuentos para Eva de David Arce Matino tiene un total de 44 cuentos, entre relatos de una extensión “estándar” para el género, y otros que más bien podrían ser considerados como microrrelatos, agrupados en tres segmentos: 1) Para Evita; 2) Para Eva y para mí; 3) Para Eva. Aunque en la mayoría de los relatos la prosa de Arce mantiene una tendencia y estilo narrativo reconocibles, es difícil reseñar un libro con tantas historias.


Para evitar hablar de unos y obviar a otros, la intención ha sido ofrecer una mirada general del libro, con un comentario (que en algunos casos hasta podría parecer una sinopsis) breve de cada cuento, y siempre con el fin supremo de dar a conocer este estupendo libro y entusiasmar (ojalá llegue hasta la persuasión) a aquellas personas que aún no lo han leído. De aquí en adelante esa es la propuesta. Por ello, además del presente texto, ofrezco una reseña completa de la obra de nuestro amigo, el doctor, escritor y filántropo David Arce.