jueves, 8 de marzo de 2018

HAGAMOS DEL 8 DE MARZO UN DÍA PARA TODOS LOS DÍAS


Por Nando Vaccaro Talledo – 8 de marzo del 2018

Hoy se realizó, como de costumbre, y a decir del presentador, “la ceremonia protocolar” por el día internacional de la mujer. Llegaron a la plaza principal las escoltas y los concurrentes, se izaron las banderas, se cantó el himno nacional, después un discurso improvisado y lo mejor fue, quizás, asueto para las trabajadoras.


Pero las (malas) costumbres continúan impunes y estas efemérides resultan improductivas para los propósitos de revalorar y fortalecer la integridad de las mujeres; para que los niños y adolescentes del hoy no continúen con la enferma y adictiva herencia de sus padres, violentando a sus madres, esposas e hijas; para erradicar de una vez por todas los hábitos insanos, que solo evidencian nuestra ignorancia y falta de desarrollo mental y emocional.


Hoy NO tiene que ser un día para seguir en la ociosa rutina de las ceremonias estériles, de los saludos sin alma, de las frases hechas (copiadas y pegadas). Hoy SÍ debe ser un día para conversar, para reflexionar y tomar conciencia de lo que estamos haciendo para que las mujeres sean respetadas, valoradas y puedan tener las mismas prerrogativas que los hombres (ellas dan amor y hasta la vida mientras los hombres hacen guerras y pelean, decía Facundo Cabral).

Debemos dejar de victimizarlas, de mostrarlas como el “sexo débil”, pues en todo caso son el sexo del amor, de la contención y el cuidado; porque si se sigue mostrando esa imagen de mujer vulnerable y violentada se potenciará la visión hacia la mujer como un ser sumiso, con la condena a estar subyugada al hombre y su egoísmo, y eso es lo que debemos entender y extirpar. Marie Curie manifestó que no creía que por ser mujer debía tener tratos especiales; de creerlo, decía, “estaría reconociendo que soy inferior a los hombres, y yo no soy inferior a ninguno de ellos”.



Acertadas y precisas palabras de Marie Curie. Nadie tiene que ser superior o inferior (aunque hay muchos hombres que padecen delirios de grandeza y superioridad). Se trata de respeto, dignidad y honra; incluso no debemos buscar la igualdad porque obviamente hay diferencias. No somos iguales ni tenemos que serlo. Por eso lo que necesitamos es comprendernos y complementarnos.


Podemos incluso obviar formalidades, homenajes, rosas marchitas o chocolates que se derriten camino a casa. Lo que las mujeres realmente necesitan y esperan de nosotros es que abramos nuestros corazones, que demostremos con acciones lo que significan y valen, que la vida es posible gracias a ellas, y es por eso que cada día y cada momento debemos tratarlas y valorarlas como un 8 de marzo. 


viernes, 9 de febrero de 2018

EL PESO DE LA HUMANIDAD 
SOBRE MIS HOMBROS

Por Nando Vaccaro Talledo – Febrero del 2018

Estaba rodeado por los pequeños con quienes comparto el taller de oratoria, de edades tan heterogéneas que oscilan entre los 7 y los 16 años; los más pequeñitos están en segundo de primaria y los más grandes incluso ya han ingresado a la universidad.  Se me había ocurrido que un  material interesante de lectura podía ser un periódico, para que practicaran en voz alta la narración de noticias y, en una misma línea cognitiva, lograran interpretar la información vertida, es decir la actualidad de lo que acontece en el mundo. La elección de la noticia fue, en extensión y complejidad, de acuerdo a las edades y desarrollo intelectual que yo supuse en cada alumno.

Lo que no preví fue que la mayoría de los niños y adolescentes hiciera lo que casi todo el mundo hace: dar una ojeada a la portada. Aunque había indicado qué artículo leer en su página respectiva, cerraron el diario por completo y tuvieron la carátula frente a ellos. Y bastaron unos pocos segundos para que llegara una pregunta que no supe cómo responder en ese momento: “profesor, ¿por qué pasan todas estas cosas en el mundo?”, mientras la cándida niña de 9 años  me mostraba los titulares en la portada y los señalaba con el dedo: Fue encontrado el supuesto asesino de joven universitario; Violador de sobrina fue condenado a cadena perpetua; Asesinan a empresario para robarle 500 soles… 
  
Sentí el peso de la humanidad sobre mis hombros. Me consideré responsable por todos esos terribles actos que pregonaba el diario, donde no quedaba ni un atisbo de cordura y menos de esperanza. Los niños me escrutaban, como si ellos aún no fueran parte de esta alborotada humanidad, queriendo saber por qué suceden esas cosas y por qué no estaban en el diario las novedades que informaban sus profesores en las aulas, esos descubrimientos maravillosos que hacen posible que hoy vivamos –a pesar de todo– mejor, y los augurios de sus padres respecto a sus sueños de ser grandes profesionales; y por qué no estaba, en definitiva, toda esa alegría que ellos tienen desde que se levantan hasta que se acuestan, pues los niños solo se dedican a vivir.

No pude negar que “esas cosas” suceden, que lamentablemente existe gente muy mala que no trata de realizar sus sueños sino que, por el contrario, son la encarnación de la peor pesadilla que uno pueda imaginar. Me disculpe en nombre del diario, de los periodistas, y en definitiva de toda la humanidad por haber traicionado sus ideales de una vida más pacífica y justa. “La vida es como es y no como debería”, me dijo en una oportunidad un sabio maestro. Pero eso no significa que debemos conformarnos ni atemorizarnos por lo que sucede. Más bien necesitamos aferrarnos a nuestros sueños y esperanzas para contrarrestar la maldad que se enquista en algunos corazones.


Es cierto que el grupo de niños a mi cargo proviene de hogares, por lo general, unidos, que procuran convivir en un ambiente de armonía, lejos de la violencia y los peligrosos con que deben lidiar numerosos adolescentes, incluso niños, que son involucrados en conductas delictivas y muchas veces son ellos los que terminan siendo parte de la noticia, o la noticia misma.




Considero que los medios de comunicación pueden –y deben– hacer más de lo poco o nada que hacen en cuanto a reflejar y construir la realidad de una sociedad; no se trata de evadir o cubrir con un manto de flores las noticias duras y tempestuosas, pero es desalentador pensar que los acontecimientos y novedades de nuestro mundo solo se circunscriben a las noticias que se relatan usualmente, olvidándonos que hay innumerables actos de bondad y honradez, de humildad y entrega, que auguran una luz de optimismo en esta sociedad, desde los asombrosos desafíos y entrega de amor inconmensurable que realizan las madres hasta las bienhechoras acciones de quienes sí creen y forjan un mundo mejor.

En el taller de oratoria de ese día los niños no cambiaron el semblante por largo rato, hasta que les pedí que cerraran los periódicos y les propuse hacer una actividad divertida.  








viernes, 22 de diciembre de 2017

EMBARAZO ADOLESCENTE EN NUESTRA COMUNIDAD


Nando Vaccaro Talledo - Diciembre 2017

En las instalaciones de la sala infantil de la biblioteca municipal de Chulucanas “Orlando Velásquez Benites” se realizó la grabación de un programa de radio Cutivalú, en el que se analizó la situación y problemáticas que atraviesan las y los adolescentes actualmente, específicamente con los embarazos no deseados y precoces.

Juan Carlos Olaya, encargado de la biblioteca, manifestó que las causas del embarazo adolescente radican en que, en zonas rurales, no todos tienen acceso a la educación ni se inculcan valores en la mujer, y prevalece el consentimiento de la familia para que una adolescente se acompañe.

Por su parte, Roberto Loayza, obstetra de Minsa, refirió que se está fallando desde las Instituciones Educativas, dado que no se inculca sobre prevención de salud sexual y reproductiva. Asimismo, afirmó que en nuestra zona existe una tasa de embarazo del 10% en adolescentes entre los 12 y 17 años, y en algunos lugares es mayor.

Por su parte, la Lic. Helen Aguilar Calderón, subgerente de Desarrollo Económico de la municipalidad local, señaló que esta situación impacta en la economía social y conlleva pobreza en su entorno y en toda la comunidad.

Finalmente, el asistente administrativo de la biblioteca, Lic. Nando Vaccaro Talledo, expresó que las creencias, prejuicios y atavismos encadenan a las personas a costumbres nocivas para los adolescentes y la sociedad, y que es importante motivar y empoderarlas para que no se sientan oprimidas ni condenadas a una realidad que heredan generación tras generación


IMPORTANTE SABER: se debe hacer un trabajo concientizador, interconectado y representado por líderes de la comunidad, del sector público y privado, y en todas las esferas posibles: educativa, social, cultural, económica, religiosa, entre otros. 

Actualmente, y hace dos años, el Minsa cuenta con el Plan de “Atención Integral del Adolescente” para realizar la función preventiva-promocional del embarazo adolescente, que incluye información sobre los cambios físicos, psicológicos y mejor orientación y consejería.


COLOFÓN: además de este Plan, es crucial  hablar y reflexionar del tema en las escuelas, las iglesias, los lugares públicos y sociales y por supuesto en los medios de comunicación. Debemos llegar a un punto donde sea parte de nuestra agenda abordar este tipo de temáticas para encontrar involucramiento de todos, desde las autoridades nacionales hasta la mejor guía y toma de decisiones en cada familia.

¡EL PROGRESO Y DESARROLLO LO HACEMOS TODOS!


miércoles, 9 de agosto de 2017

LA PATRIA QUE QUEREMOS

Por Nando Vaccaro Talledo – Agosto del 2017

Acordarnos de la patria solo en fiestas patrias, es decir en la fecha central conmemorativa de la declaración de la independencia es como si solo nos acordáramos de nuestros amigos y seres queridos el día de su nacimiento o de su inscripción en los registros. Hago este parangón para invitarlos a que nos pongamos todos y todas una mano en el pecho para preguntarnos: ¿qué significa la patria para nosotros? ¿Somos recíprocos con la patria? ¿Hacemos patria?

El concepto de Patria, aunque tenga un solo significante, nos puede hacer evocar diversos significados: unos pensarán en el mapa del Perú, otros se acordarán de algún versito del Himno Nacional, unos cuantos pensarán en la bandera, en el desfile cívico-militar, en algún héroe olvidado o confundido…

EL DRAE manifiesta que patria es “la tierra natal o adoptiva como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Y como seguramente esta definición no es suficiente ni contundente, hay otras consideraciones que deberían ser tomadas en cuenta, como la identidad, la interculturalidad, las materias primas, entre otras.

Y sobre esto último, respecto a las materias primas y toda la amalgama de bendiciones que nos provee esta flora y fauna maravillosa autóctona de la patria, creo que realmente no somos recíprocos ni agradecidos, de lo contrario no se entiende el desinterés por, entre muchas cosas, nuestros ríos, lagunas y sobre todo porque las playas estén limpias (y no vengamos con la cantaleta de que la responsabilidad es solo del estado y trasnacionales, porque si juntáramos todas las corontas de choclos y desperdicios que la mayoría de veraneantes tira y entierra en la arena seguramente cargaríamos varios barcos).

Y con respecto a la última interrogante, acerca de si “¿hacemos patria?”, seamos sinceros y, con las dos manos en el pecho, a falta de una, reconozcamos que poco o nada nos involucramos en acciones sociales y comunitarias que coadyuven a progresar como nación, que sume cada uno desde su entorno más cercano al que pertenece en su patria chica. Muy pocos suman y, desgraciadamente, la mayoría resta: con sus actitudes mezquinas, sus críticas destructivas, su inercia cómplice de desinterés y conformismo, los antivalores que proliferan como canción de moda, y muchas otras evidencias decepcionantes.

Sin embargo, ahora que ya pasó el alboroto de los desfiles, del discurso presidencial que recibió más quejas que sugerencias (es fácil abordar el trencito de los reclamos y las vituperaciones sentados cómodamente en el vagón de primera clase, con aire acondicionado y provistos de todo, solo mirando y casi nunca actuando); ahora que ya nos olvidamos de parodiar al ministerio de Educación por un lapsus (nuestra falta de empatía opacó la torpeza y descuido de algunos empleados públicos); ahora que ya sacamos las banderas de nuestros frontis, que las lavamos y luego guardamos limpiecitas y bien dobladas hasta el año entrante, ahora es momento propicio para lo siguiente:

Compatriota, coterráneo, paisano, vecino y amigo, ahora es el momento para empezar a actuar, para abandonar el rol de actor secundario y pasivo para ser protagonistas e intérpretes estelares de nuestro propio cambio y progreso, para erigir un sentimiento patriótico que se sustente en las acciones concretas que realicemos, por más mínimas que parezcan. Teresa de Calcuta decía: “Una gota en el mar parece insignificante, pero el mundo no sería lo mismo sin esa gota”.

Si no fuera por aquellos que se animaron, que no se avergonzaron ni temieron el fracaso hoy no seríamos esta patria. Y no hablo solo de nuestros venerados e inmortales héroes de la gesta de independencia, sino también de aquellos mártires silenciosos que, antes y ahora, contribuyen con su trabajo y compromiso para dar lo mejor de sí en busca del desarrollo colectivo, del bien común. No hace falta ser un galardonado general o un alto directivo; incluso no es requisito ostentar un título o poseer demasiada experiencia: basta y sobra con voluntad e involucramiento.

En la cuadra donde vives seguramente hay algo para hacer, por mejorar; ese parque de tu barrio quizás ya necesita mantenimiento y limpieza. ¿Por qué no iniciar una junta vecinal que promueva el mantenimiento de ese parque? ¿Por qué esperar si queremos lo mejor para nuestros hijos? (y lo mejor para nuestros hijos no son las zapatillas más caras o la tablet más moderna, pues tarde o temprano irá a ese parque a jugar). Los colectivos sin fines de lucro y sociedades civiles están siempre con las ventanas abiertas, deseosos de recibir propuestas. Y seguramente no siempre se abrirán puertas, pero si no se intenta nunca se sabrá.




Vivimos en una democracia representativa, y por lo tanto debemos ejercer, por derecho constitucional y por compromiso cívico y moral, una participación activa; y no solo acordamos de nuestro rol en época electoral, que en realidad es más por la sanción a no votar que por la convicción de participar en el evento esencial de la democracia. Precisamente la Ley N° 26300, Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadanos, regula el ejercicio de esos derechos constitucionales.

Pero más allá del amparo de la ley, del fomento del estado en aspectos de participación ciudadana, de presupuesto y descentralización, lo que necesitamos, queridas y queridos compatriotas, es involucrarnos activamente, tomar parte y ser proactivos. Por eso nuestra paisana Mariana Costa, una joven emprendedora y reconocida hasta por el mismísimo expresidente de EE.UU., Barack Obama, nos exhorta: “hace falta pensar más en sociedad, en el planeta, en quienes son distintos, en quienes ven el mundo diferente. Y a un nivel crítico. Por ese sentimiento de urgencia, si no comenzamos a mejorar nadie más lo va a hacer”. Entonces, ya debe quedar claro: es hora de participar, de forjar la patria la que queremos.




jueves, 27 de julio de 2017

EL ALMA SE NOS INCENDIA

Por Nando Vaccaro Talledo – julio del 2017

Sobre los sucesos ocurridos hace ya algunas semanas, donde hubo varios siniestros en Lima y provincias, y en particular los suscitados en la galería Nicolini de la zona céntrica de la capital, debemos saber que, cada vez que ocurre un hecho similar, como es lógico y consecuente, nos impactamos y conmovemos por la noticia. De manera personal, confieso que las imágenes de los dos jóvenes atrapados e intentando primero llamar la atención con sus manos y agitando un fluorescente, y luego desesperadamente golpeando sin suerte algún espacio que les permitiera escapar de la muerte, han sido imágenes que me hicieron recordar un contexto similar, en el que mi familia y yo logramos de milagro sobrevivir de las fauces del humo tóxico y el fuego voraz.

Por lo general, del sobrecogimiento y la tristeza pasamos a la indignación, y entonces buscamos desesperadamente culpables, que terminan recayendo en representantes del estado que tienen injerencia directa o indirecta con el acontecimiento, como ha sido el caso de la municipalidad de Lima, ministerio de Trabajo, Policía Municipal, Fiscalía y otros. Después exigimos justicia, que él o los responsables sean sancionadas con todo el rigor de la ley. Y con el correr de los días, mientras el fuego se fue extinguiendo nuestra memoria y capacidad reflexiva también se fue aletargando; hasta que dejamos de hablar y de indignarnos y de exigir justicia, perdemos la empatía por el prójimo y volteamos la página quizás con la misma indiferencia de quienes no previnieron el siniestro.

Nos hemos convertido en simples receptores de información, autómatas que solo nos indignamos mientras escuchamos o vemos algo, como un termómetro de mercurio que mide la temperatura mientras esté bajo el brazo; y como el termómetro, nos agitamos primero y luego seguimos por la vida, sin ánimos ni predisposición para buscar soluciones, sin el más mínimo atisbo de que esta tragedia nos haga reflexionar. Es más fácil y cómodo decir que la culpa es del estado, de los funcionaros corruptos, de aquellos que debieron haber prevenido y controlado. Pero, realmente, ¿qué es el estado? ¿Acaso no es el reflejo de una sociedad insensible, irresponsable, sin compromiso ni identidad, interesada más en sus propios beneficios que en atender las vicisitudes sociales?

El incendio en la galería de Lima y la muerte sin sentido y con mucho sufrimiento de los dos jóvenes, uno de ellos padre de familia, es parte de una ceguera social que nos hace pensar que lo acontecido es en verdad el homicidio colectivo de un pueblo que convive entre la indiferencia y la inacción, lo mismo que decir la complicidad, lo cual refleja la falta de convicción moral y patriótica, de gente que se pone la mano en el pecho para cantar el himno nacional pero que no participa en las reuniones vecinales, que no acude a los encuentros de padres de familia, que va por la vida como un tronco seco a la deriva por un río, carcomiéndose y pudriéndose.

El alma se nos incendia, se chamusca y se consume y ya de a poco estamos perdiendo sentido de las prioridades, de cuidarnos el uno al otro, de construir un mejor nido para nosotros y nuestros hijos, de pasar todo por agua tibia y zafarnos de los deberes y compromisos por nuestro entorno. Total, la culpa siempre es del estado, de los otros; total, el alma se nos quema mientras caminamos despreocupados, y solo humo y cenizas parece que alberga nuestro moribundo corazón.



CODA:

La tragedia también muestra los costos de la desregulación e informalidad en el Perú que, otra vez, nos golpearon fuerte con el incidente fatal del bus que se desbarrancó en el cerro San Cristóbal (y ahí están todos los reglamentos que no se cumplen, construcciones precarias, almacenamientos indebidos, licencias compradas, personas trabajando en condiciones parecidas a la esclavitud, sanciones que no se imponen, inseguridad, corrupción…y así podríamos describir toda una hora los despropósitos de las almas innobles).

Como mencionó en su momento el periodista Eduardo Dargent, a raíz del incendio se volverá a discutir en forma abstracta si es mejor el control previo para otorgar certificados de defensa civil o si la fiscalización posterior es más efectiva. Como fuere, esa discusión pierde el punto principal: sea antes o después, la realidad es que no hay un estado que fiscalice si se cumplen las normas. Y en este punto la participación de la sociedad civil y de los colegios profesionales es crucial.


martes, 20 de junio de 2017

EN EL DÍA DEL PADRE, A MI HIJO, CON AMOR



Por Nando Vaccaro Talledo – Junio del 2017


A Facundito, con todo el amor de mi corazón

Facundito y yo, cuando apenas tenía
               unos días fuera del útero de su madre.
Se ha celebrado una nueva fecha que conmemora a los progenitores masculinos, y la recurrente frase “feliz día del padre” me ha invitado a detenerme para reflexionar qué significa en verdad festejar un día del padre, pero más allá incluso, qué condiciones subyacen en nuestra función y rol de padres.

Mi hijo aún no cumple los tres años fuera del útero de su madre, por lo que todavía no tiene la posibilidad de comprender qué es el día del padre. Pero yo sí. Muchos amigos y familiares me escribieron para “felicitarme”. Después de varios saludos y congratulaciones surgió la inquietud: si me están felicitando es porque he hecho algo bien, porque he logrado realizar una acción sobresaliente, de otra manera nadie me entregaría sus enhorabuenas (aunque tenemos la burda costumbre de congraciarnos con las personas sin saber siquiera los valores y el soporte específico que debe existir para una felicitación).

No sé si sea el mejor padre del mundo o si alguien pueda ostentar tal reconocimiento. Me basta darme cuenta que soy responsable con mi hijo, entregarle amor, tiempo y dedicación a ese ser humano que depende de mí, y en igual medida de su madre. Entonces, ¿soy un buen padre?

No quiero esperar a que llegue el próximo año para que vuelvan a decirme “feliz día del padre”, ver que mi hijo esté más grande y recién relacionar la felicitación con los méritos que estoy haciendo para hacerme acreedor a semejante honor. Porque para celebrar un suceso, para recibir un reconocimiento, debo merecerlo.

Es por eso Facundito, amado hijo mío, que tú serás el mejor medidor de mis esfuerzos y preocupación para contigo. Reconozco que a veces pierdo la paciencia y que no soy el hombre más tolerante que pueda existir; que en ocasiones llego cansado a la casa y tú quisieras que tu padre arribe con la energía de un león; que a pesar de proponérmelo, el tiempo que te dedico resulta insuficiente porque mereces que yo esté contigo en cada paso, en cada caída, en cada aprendizaje.

Pero, aun asumiendo mis limitaciones y carencias, hoy, “día del padre”, quiero detenerme para expresar todo mi amor hacia ti, sentimiento que debe estar reflejado en mis acciones, en mi tiempo y preocupación. Admito que debo seguir creciendo como persona, madurando como padre y esposo, y que esa felicitación debe ser producto de la coherencia de lo que hago y entrego por ti; de lo contrario no me sentiré honrado el próximo año, cuando seguramente ya comprendas un poco más de qué trata esta efeméride, y te acerques a mí para abrazarme y augurarme un gran día. Además, la satisfacción más grande no está en las frases ni reconocimientos que pueda recibir (que agradezco, por supuesto) sino en la certeza de tu crecimiento equilibrado, de tu felicidad que debe reflejarse en un alto grado de confianza, en el desarrollo de tu autoestima y autonomía y en el fulgor de tus ojos cada día al despertar, que me demuestran cuán importante es amanecer cada mañana con un sí en el pecho, con esas ganas locas de vivir que solo tú puedes contagiar.


Sin duda que este es un estupendo día para celebrar por tu existencia, que afortunadamente está conectada a mi paternidad. Pero también tiene que ser un día para que los padres tomemos conciencia de que ya es hora que asumamos nuestro gran reto y rol de guiar a ese ser humano que Dios y la vida nos ha puesto a cargo. Si queremos hijos e hijas felices y personas de bien, y por lo tanto una sociedad más armoniosa y justa, debemos dedicarnos y entregar todo el tiempo que nos sea posible, y de igual manera amor, comprensión y empatía. Solo así podremos sentirnos realmente orgullosos de escuchar “feliz día del padre”.


jueves, 25 de mayo de 2017

LIVIANOS DE EQUIPAJE


Por Nando Vaccaro Talledo –Mayo del 2017


Trabajamos con esfuerzo y ahorramos lo que podemos para poder comprar lo que queremos. Aunque suena a trabalenguas, digo lo que queremos porque primero debemos conseguir lo imprescindible para sobrevivir, que no es siempre lo que queremos (aunque hay personas que no siguen esa lógica y viven sobreendeudadas). Pero lo que queremos es cada vez más y más porque vivimos inmersos en una cultura que apuesta por el hacer y el consumir, y nos ha convertido en personas de un apetito insaciable en cuanto a ambicionar bienes, muchas veces insustanciales pero que ocupan el tiempo y el lugar que alguna vez tuvieron las relaciones más estrechas con nuestros amigos, padres o seres queridos, es decir las emociones más intensas y humanas, esas que solo son posibles en la calidez de un abrazo, en la conversación presencial o en la simple compañía.

Este es el punto donde se requiere establecer una distinción clara: no se trata de hacer una “apología a la pobreza” sino un llamado a la sobriedad, y en todo caso a la sensatez. Manifestaba el expresidente de Uruguay José Mujica: “cuando compras algo no lo haces con dinero sino con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Pero la única cosa que no se puede comprar es la vida. La vida se gasta. Y es miserable gastar la vida para perder libertad”.

Estas consideraciones del gran Pepe Mujica no son desproporcionadas. Por el contrario, responden a una cosmovisión, una filosofía de vida que ha sido transmitida desde hace mucho tiempo, pero cultivada por muy pocos. Uno de los hacedores fue San Francisco de Asís, quien tenía, según ha dicho Facundo Cabral, una de las fórmulas de las felicidad: “Deseo poco, y lo poco que deseo lo deseo poco”.



El deseo es uno de los causales de conflicto, decía Facundo, pues por desear lo que no tengo no disfruto ni valoro lo que tengo, y así cada vez más me vuelvo triste y desdichado. Según los entendidos de teología, Francisco de Asís ha tenido el espíritu más parecido a Jesús en cuanto a pobreza y desprendimiento, además de su sentido ecuménico e integrador, que abarcaba creyentes como no creyentes.


Facundo Cabral ha sido una de esas notables excepciones que no solo ha promovido esta filosofía de vida sino que también la ha cultivado. Quienes hemos tenido el honor de conocerlo personalmente podemos dar fe de esto; además, sus conciertos, su música y obra en general (tiene libros extraordinarios como Ayer soñé que podía y hoy puedo) nos ayudan a escapar de la vorágine citadina y consumista para recogernos, soñar y reflexionar, saber que no todo está perdido, que cada día se puede empezar de nuevo, que no es rico el que más tiene sino el que menos necesita, que mano ocupada es mano perdida, que el conquistador por ir en busca de su conquista se hace esclavo de lo que conquistó, es decir que jodiendo se jodió…

Ir livianos de equipaje por la vida es andar con tranquilidad, moderación y prudencia; pero no por ello debemos abandonar nuestros sueños y objetivos. Por el contrario, estos nos debemos guiar para poner nuestra vocación y creatividad al servicio de la humanidad y como regocijo de nuestro propio espíritu. Lo que no puede sucedernos es perder la brújula de las prioridades, es decir empezar a darle importancia y trascendencia a las cosas que no son más que eso, que no deben tenernos sino al contrario, porque los momentos más felices y memorables de nuestras vidas no son con algo sino con alguien.